Ginóbili apareció a la hora de la verdad
Venció a Lituania por un punto


Dos veces estuvo muerta Argentina y en ambas los árbitros la rescataron. Primero, en el sprint final del tercer cuarto, cuando mejor jugaba Lituania, con una personal, técnica y saque de banda que dieron pie a un parcial de 13-2 (65-65). Y en el cuarto, con una decisión calcada que echó por tierra el tirón lituano (69-78) a siete minutos del final. Pero no vale echarle la culpa al "empedrao", porque el triunfo argentino no hubiera sido tal de no haber surgido en la hora de verdad Ginóbili. A falta de 35 segundos se jugó él solito una posesión en la que tras romper a Macijauskas, penetró y dejó una bandejita que daba medio pasaporte a la final (88-87). Mache, el ex del Tau, quiso darle réplica, pero en su último ataque se le apagó la luz. Y Lituania perdió. Pese a ello, los de Sireika causaron muy buena imagen. Sobre todo el pívot Ksistof Lavrinovic, que acabó con 14 puntos (dos triples incluidos) y que con su pasito dentro-pasito fuera desquició la defensa de Oberto. Su hermano Darjus y Macijauskas fueron sus mejores socios. El ex del Tau despertó en el tercer cuarto y con siete puntos seguidos daba aire (44-53) a una Lituania en la que la revolución de años y nombres no pasa factura. Para muestra un botón: el joven base Kalnietis, al que ni siquiera el choque contra el pétreo Nocioni en una falta de ataque le quitó el desparpajo. El mismo desparpajo que tuvo Delfino, quien acabó como máximo anotador.



