"Loco del basket" y funcionario de prisiones

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"Cerebrito". "Calculador". "Loco del baloncesto". Esos son algunos de los calificativos que adornan la trayectoria de Joan Plaza, se hable con quien se hable. Nació en Barcelona en 1963 y desde entonces el baloncesto ha sido su auténtica pasión. Si no, no se explica que lleve 30 años en los banquillos. En el Betsaida, colegio de Sant Adrià de Besòs, comenzó a pintar y borrar una pizarra que luego le llevo junto a popes de nuestro baloncesto como Manel Comas (00-03) o Aíto García Reneses (03-05). Y junto a Maljkovic, quien ya le tuvo de ayudante en el All Star de Málaga antes de llamarle la pasada temporada para incorporarse al Real Madrid.
Plaza creció como técnico en el Joventut -también dirigió al Tarragona de la EBA- y en la Penya pulió dos de los diamantes que ahora puede lucir en el club de Concha Espina: Raúl López y Álex Mumbrú. Pero hay más: Iván Corrales, Souleyman Dramec, Sergi Vidal, Albert Miralles... Ninguno de ellos regatea elogios a Joan, como tampoco lo hace Maljkovic, quien tras volver de su clínic en Argentina asiste perplejo al cambio de guardia blanca: le echan a él y eligen al que era su ayudante. Un funcionario de prisiones casado (Marga) y sin hijos que no deja de hablar de baloncesto ni en las cenas familiares (su cuñado es Salva Maldonado, casado con una hermana suya). Se llama Joan, se apellida Plaza y a partir de septiembre toreará en Vistalegre. Le ha llegado la alternativa.



