Notable de España en su primer examen serio
Tras los partidos ante China (dos) y Angola, llegaba el primer rival de cuidado en nuestra preparación para el Mundial: Serbia y Montenegro. Los de Pepu Hernández volvieron a responder. Navarro fue el mejor ante una selección balcánica en la que destacó el NBA Milicic.


Llegaba Serbia y Montenegro a Alicante sacando pecho, con seis triunfos en otros tantos amistosos, y abandonó nuestras costas sembrada de dudas. No hubo otra razón que el rapapolvo de la Selección española, que en su primer test serio demostró que "la fiebre del oro" mundialista no es un bla-bla-bla con el que se nos llene la boca. Es, simplemente, la respuesta a tanto talento.
El primer cuarto ante los balcánicos fue perfecto. De manual. Incluso Pepu Hernández, acostumbrado a seguir dando órdenes a sus jugadores cuando éstos ya han vuelto a la pista, tuvo que callar y asistir en primera fila a la exhibición. El 13-3 en apenas tres minutos obligó a Sakota a pedir tiempo muerto. Desde Calderón, que firmó las dos primeras canastas con sendas bandejas, a Gasol, que ganaba el pulso NBA a Milicic, todo funcionaba. Mumbrú, titular por la ausencia de Jiménez -que a esas horas esperaba en Madrid a que su mujer diera a luz-, era el único que no anotaba en el fértil ataque rojo. Además, España defendía bien, cometiendo su primera personal cuando ya se llevaban cinco minutos.
Marinovic.
Sólo con la entrada de Marinovic, reciente fichaje del Akasvayu, Serbia y Montenegro brindó algún detalle del repertorio con el que ha tumbado a selecciones del calibre de Italia, Turquía o la mismísima Grecia, campeona europea. El segundo triple de Jorovic frenaba la hemorragia ya en el segundo cuarto (28-20) tras un parcial de 0-9 que hizo a Pepu borrar la pizarra y empezar de nuevo.
Sakota tiraba de centímetros con Perovic (2,17) y SyM quería crecer con el pequeño Marinovic (1,83) tratando de taponar a Gasol (2,15). Ilusión baldía. España sumaba de tres en tres -canasta y adicional de Pau y triple de Navarro-, volvía a la senda del acierto y disparaba la renta (53-29) al descanso.
Luego, Milicic perdió el miedo a Pau y se atrevió con el triple (63-41). Llegaron las rotaciones, el descanso para Navarro y Gasol, el despertar de Garbajosa y las buenas maneras de los diamantes Erzeg y Popovic. Pero la renta no bajó (83-62 al final) y la frescura ofensiva española siguió soplando en un pabellón que vivió el partido a golpe de abanico. Nunca la afición había sudado la camiseta tanto como sus héroes. Son un equipo.
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Pepu
"Respondimoso bien, sobre todo teniendo en cuenta que era el tercer partido en tres días. En defensa hubo algunos sistemas que no han salido del todo bien, pero eso es producto de las piernas y del excesivo calor que hacía en el pabellón".



