La ilusión del mejor equipo de siempre

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Adiós al Mundial de fútbol; bienvenidos al de baloncesto. A 39 días del inicio de la cita de Japón, la Selección ya anda de preparativos en tierras gaditanas. Afrontará este gran torneo con energías renovadas (las de Gasol, que vuelve dos años después tras faltar al último Europeo), con más nombres que nunca (cuatro jugadores NBA: a la estrella grizzlie y a Calderón se les han unido Garbajosa, Sergio... y quién sabe si en lo que queda de verano también Navarro) y con una ilusión contagiosa. Créanlo. Ayer nadie habló de colgarse el oro, pero es el objetivo que la Selección tiene entre ceja y ceja desde hace unos años. Para los jugadores no subir al podio sería una terrible decepción. Esa es la presión que se autoimponen, la que cuenta según Pepu. Lean a Garbajosa y convénzanse: "Entre EE UU y Argentina nos da igual, uno no es más difícil que otro. Podemos ganar".
Esa ambición máxima es el único camino hacia las medallas, aunque no las garantiza. Valoremos los escollos: España jamás subió al podio en un Mundial, su mejor puesto es el cuarto de Cali hace 24 años. Superar esa barrera sería histórico. Casi la mitad de las 24 selecciones sueñan con una medalla y, además, la primera fase es una trampa mortal. Pasan cuatro en cada grupo de seis, pero si España es segunda del suyo -por ahí anda Nowitzki- y no primera, en octavos se cruzaría con Serbia, Francia o Argentina y en cuartos, salvo sorpresa, con los chicos USA. Las medallas quedan todavía lejos; la ilusión ya nos contagió. Disfrutemos con la mejor España de siempre.



