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El base que falló por su abuelo asesinado

Chris Paul, novato del año
Ricardo González
Diario AS
Licenciado en Periodismo en 1997 y desde ese año redactor de Diario AS. Se apasionó del baloncesto europeo mucho antes, cuando era un niño en los 80, y en la actualidad es cronista del Real Madrid, del que ha cubierto más de mil partidos entre la ACB y la Euroliga. Estuvo en Japón 2006, en el primer Mundial que ganó España.
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Hacía muchos años que un debutante no lograba el reconocimiento de rookie del año con tal autoridad. De los 125 periodistas facultados para votar, 124 eligieron a Chris Paul, de los Hornets de Nueva Orleans. Desde 1990, cuando David Robinson acaparó todos los sufragios, no se vivía nada parecido. Y muchos se preguntan quién fue el osado que impidió el pleno al apostar por Deron Williams (Utah). En la elección de delegados del colegio ese voto hubiera ido a parar al Pato Donald o a Tarzán. Un sinsentido, aunque para él suponga un aliciente: "Ese punto que me faltó es lo que me motiva más para el próximo año".

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Muchos comparan a Chris Paul con Isiah­ Thomas. Es un base menudo (1,83 y 79 kilos) y con talento para dirigir, en tiempos donde prima el egocentrismo. Además, ha sido el novato que ha promediado más minutos (36), más puntos (16,1), más asistencias (7,8), más robos (2,2) y, también, el que ha logrado un mejor porcentaje en los tiros libres (84,7).

Paul se formó en la Universidad de Wake Forest, como Tim Duncan, y en su primer año allí llevó en cada partido una copia de la necrológica de su abuelo asesinado meses antes, cuando él aún estaba en high-school. El día de su funeral tenía un partido y lo jugó, no sin antes decirle a su entrenador que iba a hacer algo "muy especial". Al final, firmó 61 puntos, los mismos años que contaba su abuelo al morir. Para lograrlo falló un tiro libre a propósito y, luego, se marchó, pese a que podía batir un récord anotador. Único.

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