Final Four | Actualidad

Una perla croata de ilustre apellido: Marko Petrovic

Sobrino de Drazen, guarda bastantes similitudes con él.

Aún guarda de España gratos recuerdos.
Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
Actualizado a

Yse acabó la Final Four con el título para el CSKA, que llegó a Praga sin hacer ruido. El Sazka Arena volverá a ser para el hockey sobre hielo y la Euroliga piensa ya en la edición 06-07, que acabará en Atenas. Entre los vips que ahora cargan maletas, Alexander Petrovic. Él sabe lo que es ganar la Copa de Europa; lo hizo con aquella Cibona que comandaba su hermano, Drazen, campeona dos años consecutivos: en 1985, ante el Real Madrid, y en 1986, ante el Zalguiris de Kaunas.

Entonces el título se resolvía a partido único. Pero Alexander cree que la fiesta de una Final Four es inigualable: "Vengo cada año. Es una cita que no puedes perderte, porque tienes la oportunidad de ver a los mejores del continente. Si llegan hasta aquí es por algo", comenta Sasha, quien considera un "placer" volver a encontrarse con periodistas españoles. "De España guardo un excelente recuerdo. Por el baloncesto, por la gente Es un gran lugar para vivir".

El CSKA quedó campeón, pronóstico que Sasha apuntaba días antes: "Tiene un gran entrenador, una plantilla compensada (Vanterpool y Langdon son dos hombres peligrosos), pero sobre todo con jugadores de tremendo carácter. Eso es lo que les hace campeones". También nos había dejado caer que el Maccabi no era el de años atrás: "Tony Parker es un jugador fuera de serie, pero el equipo no ha exhibido el nivel de juego de temporadas anteriores. La marcha de Jasikevicius a la NBA se ha notado de forma notable en el conjunto israelí".

Alexander está en Praga como espectador, pero ayer volvió al tajo como entrenador del Fabriano. Tiene contrato hasta final de temporada, luego, "quién sabe". Junto a él, un chaval espigado y rubio que espera a que Sasha termine de hablar. Su hijo. Y Alexander nos lo presenta: "Se llama Marko y es de lo mejorcito de la generación del 91. Jóvenes que apuntan alto y con los que debemos trabajar a conciencia". Marko sonríe. Y su padre sigue hablando de él: "Tiene mucho de Drazen en lo físico, en la forma de jugar, en el bote....". "Incluso en el pelo", le apuntamos. "Incluso en el pelo se le parece, es cierto. Marko ha salido a su tío más que a su padre. Y eso me llena de orgullo".

Noticias relacionadas

El futuro plavi.

En él están depositadas muchas ilusiones de Alexander, así como las de un país que rebosa baloncesto y que quiere quitarse cuanto antes la espina del pasado Eurobasket: "Tenemos jugadores jóvenes que nos pueden dar un futuro lleno de éxitos. Pero hay que seguir trabajando. La derrota ante España en Belgrado aún escuece. Por perder y también por la forma en cómo perdimos". "¿Se refiere a la ayudita arbitral a España?", le preguntamos. Y Sasha sonríe, se levanta y nos da la mano: "Yo no he dicho nada. Lo has dicho tú". Y se despide calurosamente en un castellano que, dice, trata "de no perder".

Te recomendamos en Más Baloncesto

Productos recomendados