El Barça perdonó la vida al CSKA de Papalukas
España presentó dos equipos en Praga para asaltar el cetro continental del baloncesto, pero ninguno de los dos fue capaz de ganarse una plaza en la final. Primero un mal Tau sucumbió ante un gran Maccabi. Después, el Winterthur FCB no remató al CSKA.


Si tienes a un griego en tu equipo, tienes un tesoro. Y si encima ese griego es Papalukas, el oro se te derrite entre los dedos. Nos había avisado en la víspera cuando charlamos con él tras el entrenamiento. "Ya me toca. Ha llegado mi hora", decía. Tres Final Four consecutivas y tres reveses a cada cual más duro, curiosamente ante los otros tres equipos presentes en Praga: Maccabi, Tau y Barcelona. Ahora, Theodoros vuelve a acariciar el título tras batir ayer a un Winterthur FCB que perdonó la vida al CSKA en más de una ocasión. Y aquí, quien perdona se vuelve a casa.
Golpeó de inicio, con un parcial de 7-0 (los rusos necesitaron cinco minutos para anotar su primera canasta, obra de Smodis). Llegó a dominar incluso por 13 puntos (32-19) ya en el segundo cuarto gracias al aplomo en la dirección de Williams, la intimidación de Fucka y los triples de Kakiuzis y Basile. Y por nueve cuando ya se jugaba el tercero (43-34), en el que Thornton fue una piedra en el zapato del CSKA. Pero los de Ivanovic no tuvieron el punch que la Euroliga exige a quien quiera llevarse el título. Y al perdonar dejaron a Papalukas afilar su colmillo. El mejor sexto hombre de la Euroliga firmó cuatro puntos consecutivos que dibujaron el primer empate del partido (50-50) y, sin tiempo para el respiro, Holden dio la primera ventaja a los del cheska: 50-53.
Sonaron todas las alarmas e Ivanovic pidió tiempo muerto. Aún le atormentaba la técnica pitada segundos antes a Fucka por protestar una falta personal. El italo-esloveno sumaba cuatro, pero lo peor no era eso, sino que Trías, Kakiuzis, Thornton y Marconato (éste desde el minuto siete) tenían tres cada uno. En ese kilómetro de partido, en el bando ruso nadie acumulaba más de dos. ¿El balance? Revelador: 23 faltas el Barça y 11 el CSKA. Pese a ello, el Barça reaccionó y Thornton, de nuevo en cancha a costa de un desdibujado Navarro, empató el duelo (63-63).
Pero el CSKA no había dicho la última palabra. Y ahí surgió Smodis. Y el mejor Holden. Y Papalukas, que mañana intentará impedir que Gershon iguale el historial de Gomelski, hasta el año pasado (cuando falleció) su presidente en el CSKA. El griego de nuevo lucha por el título de la Euroliga. ¿Habrá llegado su hora?
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