Air Jordan: cómo poner alas a los pies


Es, en mi opinión, la mejor película de Spike Lee: Do the Right Thing, en español, Haz lo que debas. Corría el año 1989, plena efervescencia del hip-hop y, como no, tiempo de Michael Jordan. En una escena, un ciclista atropella a uno de los protagonistas, Buggin Out, ensuciándole sus nuevas -relucientes a más no poder- AJ IV. Buggin Out (afroamericano) se revuelve, insulta al "agresor", pero éste (un neoyorquino blanco y con la camiseta de Larry Bird) hace caso omiso, entra en su casa y deja a Buggin Out rojo de ira, para mofa de sus colegas. Acto seguido, abre una boca de riego y limpia cuidadosamente sus AJ con un cepillo de dientes.
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Las Air Jordan eran mucho más que unas zapatillas, pero no sólo para Buggin Out. Lo eran para millones de chavales que se pasaban horas y horas frente a los escaparates de los foot lockers. Todos querían tener unas AJ, porque no eras nadie si no las tenías. El primer modelo nació justo un año antes del partidazo de MJ en Boston que da pie a estas páginas. Curiosamente, ese modelo fue, en un principio, prohibido por la NBA porque el negro y rojo "violaba" su normativa... en colores. Se vendía con cordones de varios colores, para que la gente tuneara la zapatilla a su gusto. Y llevaba tatuadas unas alas, logo que se perdería en el tercer modelo (1988) para dar paso a la famosa figura de Jordan volando hacia un aro imaginario.
El malote del barrio llevaba sus Air Jordan, el guapo de instituto llevaba sus Air Jordan, los raperos que martilleaban desde la MTV -Public Enemy, Ice T, NWA- llevaban sus Air Jordan... Y las siguen llevando: el año pasado, en la película Get Rich or Die Trying, 50 Cent recibe el consejo de su madre de "trabajar duro" para poder comprarse un nuevo modelo. Veintiún años después, las AJ siguen siendo un objeto de deseo similar a esos manolos (Blahnik) por los que suspira Sarah Jessica Parker en Sexo en Nueva York. En muchos cables de la luz de la Gran Manzana siguen colgando los pares de AJ ya usados. Y es que las zapatillas de Jordan no pueden vivir sino a varios metros de altura. Como él.Bob Ryan, el legendario especialista del Boston Globe, tituló su crónica: "Los Celtics sobreviven al récord de Jordan". Ryan explicó: "Lo más fascinante es que, para conseguir sus 63 puntos, Michael Jordan no necesitó de jugadas especiales o sistemas particularmente diseñados para él. Lo ha hecho dentro de la dinámica normal de juego de los Chicago Bulls, y con una demostración de versatilidad y rapidez en el juego ofensivo. Jordan daba la impresión de tener una respuesta para cada uno de los ajustes defensivos dispuestos por los Celtics. Gracias a él, el partido adquirió una emoción que al principio nadie hubiera esperado".



