No hubo 'hat-trick'
Los gigantes (Marconato y Kakiouzis) más el toque nacional, Navarro y Grimau, confirmaron el pase del Barça a la Final Four. El Madrid cayó con honor. Y es que Bullock echa de menos a Herreros.

Barça-Madrid. Camino de la segunda o de la novena.Y a todo o nada, como le gustaba vivir a Dostoyevski. Y como agradecieron los seguidores del deporte.
A los puretas del basket español no les gusta la irrupción de los clubes de fútbol. Pero son los que atraen fama, audiencia y mayor pasión a un espectáculo que necesita renacer. Aunque fuera baloncesto, pues, era la rivalidad más extrema, el cielo y la tierra.
El Palau Blaugrana al copo, hasta con tifo futbolero. Y estrellas del fútbol, balonmano o tenis sin perdérselo. Procesión culé en jueves santo para ganarle al Madrid, el fin último de este club que, como reconoció Laporta hace bien poco, "si no existiera, habría que invernarlo".
Comenzó el partido. TVE sin enterarse. Se lleva un partido a La Primera y tarda tres minutos y medio en darse cuenta que su mosca tapaba algo vital: el marcador. En la pista, vaivenes. Primero daba el Barça, 0-12 de parcial para el Madrid de Bullock, algo así como el Zidane del basket europeo. El de 2002. No el de ahora. Claro. El primer cuarto (21-23) certificó un duelo de triples, los friquis del basket (4-5).
15 minutos para un rebote
El segundo (que empezó con retraso por las remolonas cheerleaders quien fuera pompón) fue más estajanovista que espectacular. Si Navarro y Reyes fueron la nota patria en el primer acto, ahora bajó la cosa, con Sonseca y Trías. Que juegan entre jugadores de mil nacionalidades, mercenarios que diría Piterman tipo Cota, Thornton (codazo tremendo a Sonko sin sanción), Fisher, Scales.... El Madrid tardó 15 minutos en capturar su primer rebote ofensivo. Pero ni eso le sacó del duelo, pese al lastre de las dos personales de Bullock y la tercera de Hervelle. La presión psicológica sobre el trío arbitral la abrió Maljkovic y la siguió muy poco después Ivanovic.
No saben nada los balcánicos al respecto... El Barça dominó la pintura (palabro de moda en el baloncesto), algo así como el catenaccio, y el Madrid el juego exterior, zambombazos a lo Bundesliga. 38-39, pero 17-16 en el parcial de los segundos diez minutos para el Barça. Dicen los estadísticos de este invento que suelen ganar los que dominan este período.
Tras el descanso, nulidad. Seis ataques sin movimiento del electrónico. Y cinco tiros libres fallados por el Barça. Pero si el vídeo no mató a la estrella de la radio, los tiros libres no acabaron con los culés. Apareció el factor Navarro, que le sacó la tercera a Bullock y maravilló. Tiró del carro hasta el 56-52 final del tercer cuarto, 18-13 de parcial. Al Madrid como que se le espesaba el puré.
Jugones
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El último período, donde se decide este deporte en los partidos buenos, arrancó a lo grande, con triples de los jugones (Navarro y Bullock, en otra galaxia en comparación con el resto de compañeros). Se fue el Barça hasta 65-60, pero al Madrid le quedó orgullo y esfuerzo para igualar (69-69 vaya con el numerito-) con todo en contra, hasta un Grimau irreconociblemente decisivo: la presión de la encerrona (hay quien cambia la magia el Palau por mafia, de la g a la f), el arbitraje europeo que fue casero con matices y la dificultad probabilística de ganarle tres partidos seguidos a su mayor oponente.
Un triple de Basile, por otro fallado de Bullock, certificaron el triunfo local mientras Scales metía el tiro libre que no debía, el segundo. 76-70 al final para confirmar que Praga será azul y grana. Los colores del Barça y del Tau.



