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El diabético Morrison, listo para el número 1 del Draft

A 28 puntos de media, el alero Adam Morrison (2.03), de la Universidad de Gonzaga, es el máximo anotador de la temporada universitaria de la NCAA en Estados Unidos. Morrison brilla a tope, pese a sufrir Diabetes Tipo 1, y ya ha colocado a Gonzaga entre los 16 mejores equipos.

<b>MORRISON HA LLEGADO. </b>Con esa fiereza se eleva Adam Morrison sobre Justin Cage, de Xavier.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Al chico del bigotillo ralo, Adam Morrison, le han comparado, por su aire desastrado e indolente y por apellido, con Jim Morrison, el morboso vocalista de The Doors. Y en la pista de baloncesto, con Larry Bird, la leyenda de los Boston Celtics: "Morrison no es Larry Bird pero sí bastante mejor que los últimos jugadores de la NBA que se quisieron comparar con Bird", afirma Mark Heisler, de Los Angeles Times.

Heisler, como otros gurús de EE UU, vaticina que Morrison puede ser el número uno del próximo Draft o sorteo de elección de novatos en la NBA. Ayudado, claro, por la nueva regla NBA que impide draftear a los que no tengan 19 años cumplidos. De no ser por esa regla, el número uno sería para el pÍvot Greg Oden (18 años, 2.13).

Con o sin bigote, Morrison va agigantándose. Adam padece Diabetes Tipo 1, que provoca el cese de la producción de insulina en el cuerpo. Es una disfunción del sistema inmunológico que desactiva las células beta del páncreas, las productoras de insulina: la hormona que ayuda a convertir la glucosa en energía. Todos los años se producen 13.000 nuevos casos de Diabetes Tipo 1 entre los jóvenes y adolescentes de EE UU. Allí se trata de la segunda enfermedad juvenil más común, tras el asma.

Morrison está obligado a llevar una vida completamente sana: buen nivel de práctica deportiva, excelente registro dietético y rigor en el uso de las prescripciones y la jeringuilla de insulina. Como Morrison hace todo eso y anota 28 puntos por partido en la Division I de la NCAA, ya es héroe y portavoz de motivación para la comunidad diabética. "Adam quiere responder a todos los correos electrónicos, pero no tiene tiempo material", se quejan en el Departamento de Relaciones Públicas de la Universidad de Gonzaga.

Gonzaga, Estado de Washington: ahí jugó el gran base John Stockton, rey de las asistencias y la solidez en la NBA. Adam es del mismo pueblo que John: Spokane. Otros bases blancos de Gonzaga, Dan Dickau y Matt Santangelo (ex Caja San Fernando), husmearon la senda de Stockton. Pero de ahí no pasaron. Morrison, sinuoso y fibroso, vuela.

Adam está en la preselección mundialista de EE UU y tiene a Gonzaga entre los 16 mejores de la NCAA: los Sweet Sixteen. Mañana, en Oakland, juegan semifinal regional, a vida o muerte con UCLA. Más allá sólo hay más gloria.

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Impresiona la lista de celebridades, deportivas o no, que han ejecutado carreras sensacionales pese a padecer diabetes. Entre los deportistas famosos brillan los nombres de Arthur Ashe, Joe Frazier, Chris Dudley (NBA), el nadador olímpico Gary Hall o la campeona de tenis Billie Jean King. Pero en 2004, el alpinista estadounidense Will Cross se convirtió en el primer escalador diabético en conquistar la cima del Everest, el Techo del Mundo, a 8.848 metros de altura. La hazaña de Cross, con diabetes Tipo 1, marcó un hito de motivación para los diabéticos en EE UU. Otros diabéticos famosos: el Papa Juan Pablo II, el inventor Thomas Alva Edison, el escritor Ernest Hemingway, los cantantes Elvis Presley y BB King y las actrices Liz Taylor, Sharon Stone y Halle Berry.

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