ACB | Real Madrid

"En China la comida corría sobre la mesa"

Desde que Alex Scales debutó, el Real Madrid no conoce la derrota. Defiende, pasa, anota... es un buen complemento para el juego de Rakocevic y Bullock. Un trotamundos con experiencia en mil ligas, en Europa, Asia y América.

<b>MUCHO MUNDO. </b>Alex Scales está acostumbrado a cambiar de equipo y de continente sin inmutarse.
Ricardo González
Diario AS
Licenciado en Periodismo en 1997 y desde ese año redactor de Diario AS. Se apasionó del baloncesto europeo mucho antes, cuando era un niño en los 80, y en la actualidad es cronista del Real Madrid, del que ha cubierto más de mil partidos entre la ACB y la Euroliga. Estuvo en Japón 2006, en el primer Mundial que ganó España.
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Desde la llegada de Alex Scales (1,93 m y 27 años), el Real Madrid no conoce la derrota: cuatro triunfos. No ha revolucionado el juego, pero permite a Maljkovic­ dar relevos de calidad a Bullock y Rakocevic. Suficiente. "Para mí es un nuevo comienzo, aún tengo que acoplarme a los sistemas, a los compañeros... Entonces todo funcionará mejor. Tenemos un gran equipo, uno de los mejores por los que he pasado, con experiencia y buenos chicos", asegura Scales, con mucho mundo en su zurrón. Tras licenciarse con la Universidad de Oregón en 2000, ha estado en Italia (Livorno), China (Jiangsu Dragons y Shangai Sharks), Corea del Sur (Seúl Thunders) y, ahora, en España. Todo esto aderezado con su participación en la CBA, en la Liga de Desarrollo, en incontables Ligas de Verano y en varias pretemporadas con Seattle, Nets y Houston. El pasado verano fue internacional USA y el 19 de noviembre debutó en la NBA con San Antonio.

"La primera vez que salí de EE UU no lo pasé mal; sabía que volvería pronto. Lo que peor llevé fue el idioma, no poder entenderme con la gente. Me dejaron un coche y vi cosas. La comida estaba bien. En España no he probado nada típico, pero seguro que no me sorprenderé. En China había cosas que corrían sobre la mesa, como ranas. También me ofrecieron comer perro. Yo amo a los perros, ¡cómo me los voy a comer! Prefiero el jamón a comerme un chihuahua o un rottweiler. En Corea me ponían el pollo con la cabeza y las patas. No es normal comerse eso, ¿verdad?".

Scales reconoce que ha aprendido con tanto intercambio cultural y asegura que "los estadounidenses que viajan ven el mundo desde otro punto de vista". Entre tantas idas y venidas, Alex tiene un amigo chino, al que conoció, paradójicamente, en Houston: Yao Ming. "Me pidió que reforzara a su anterior equipo, los Shangai Sharks, y por eso me fui otra vez a China (2003-04). No le pediré nada a cambio. Somos amigos y hablamos de vez en cuando".

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Junto a otro gigante, Sinanovic (2,22 m), acabó Scales el entrenamiento de ayer lanzando a canasta. "¿Otro Yao? Puede ser el gran ruso... ¿Que es bosnio? Pues eso".

El último refuerzo blanco nunca será modelo: odia que le fotografíen ("para qué voy a sonreír, si no es gracioso", le decía a un compañero). Ya ha aprendido algunas palabras en español, insultos, sobre todo. Por eso cuando el domingo un seguidor del Estudiantes le llamó "hijo de..." él se le quedó mirando con cara desafiante: "Al final ganamos y se iría triste a casa". Su aparente seriedad esconde a un tipo divertido.

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