Prigioni conduce al Tau a su quinto título de Copa
El equipo vitoriano es el rey de Copas en tiempos modernos: cinco títulos en las últimas doce temporadas. El primero, en 1995, con Velimir Perasovic como anotador estelar. El último, ayer, con el croata en el banquillo. Erdogan recibió el trofeo Winterthur al anotador más seguro.


Ni sorpresa, ni demasiada emoción; sólo Tau, y más Tau. La Copa del Rey más grande de siempre se resolvió como empezó, con exhibición del Baskonia. El Pamesa marchó a remolque desde el salto inicial (8-31, minuto 11). Sólo su entrega constante aportó incertidumbre al desenlace. Más ficticia que real, quizá porque en la memoria colectiva perduraba el quinto partido del último playoff liguero: ocho puntos de ventaja desperdiciados en 40 segundos. El fantasma de Herreros seguía vivo. Ya no, lo cazaron entre ayer y el sábado.
El club vitoriano ha relevado al Real Madrid como grande del baloncesto nacional, al menos en el torneo del K.O., donde suma cinco títulos en las últimas doce temporadas. Otro tiempos, otros reyes. Su ritmo da vértigo: cuatro finales consecutivas (Euroliga, Liga, Supercopa y Copa) entre la segunda parte de la campaña pasada y el inicio de esta, en la que, por cierto, lleva pleno -dos de dos-. Unos logros encadenados que nadie había repetido desde 1996, en la que el Barcelona dejó huella. Ahora el camino sigue abierto para el Tau: próximo reto... la Euroliga.
Lo explicaba Scola en la previa: "Cada verano perdemos jugadores, cada año seguimos luchando". Esa máxima ambición se impone desde arriba, desde el club al entrenador y éste a los jugadores. Cualquier otra cosa no sirve. La estructura de la entidad hace el resto. Un día dirá adiós Scola y el Tau sufrirá, pero seguirá en la cima. El proyecto es imprescindible, lo demás, del todo accesorio.
15 asistencias
. Este nuevo éxito, el octavo en poco más de una década (5 Copas, 1 Liga, 1 Saporta y 1 Supercopa) tiene varias caras. La del letal tirador Perasovic, que tras protagonizar el primer título del Tau en 1995, ha vuelto para inaugurar su palmarés como entrenador. La de Erdogan, sustituto de Macijauskas. El turco ha sido el máximo anotador (21 de media) y el más seguro. La de Scola, siempre. Y, por supuesto, la de Prigioni, el mejor base de la ACB. MVP anotando sólo una canasta. Acabó con 15 asistencias, 15!, nuevo récord en una fase final y seis robos. Su entendimiento con Scola y la manera de jugar el bloqueo y continuación les convierte en pareja única en Europa.
El Tau arrasó de salida en el juego interior (defensa y ataque) y acertó, sobre todo Jacobsen, en los triples. Su velocidad hizo el resto. Todos sus jugadores amenazaban y al Pamesa el vendaval le cogió sin espíritu combativo. Con Avdalovic extraviado, forzó mucho en la pintura: 1 de 9 en ese inicio. Casas recompuso su equipo tras el descanso y cierta relajación vitoriana permitió el acercamiento. Dikudis y Timinskas asumieron la responsabilidad. La diferencia sólo bajó de siete puntos en el minuto final. Tarde. El Tau ya era campeón.
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El base, MVP sin apenas anotar
Pablo Prigioni (1,86 m y 28 años) fue elegido por los medios de comunicación el mejor jugador de la Copa. El base del Tau no fue el más valorado ni el máximo anotador, simplemente fue el director, el alma del Tau. Promedió 6 puntos y 9,7 asistencias.



