Lolo Sainz

"A esta Copa del Rey sólo le falta Gasol"

Nos recibe en su casa -dice que es la primera vez que un periodista entra en ella- junto a 'Bartolo', su perro. En julio dejó el Real Madrid, pero sigue respirando baloncesto. Y más ahora en la Copa, que ganó nueve veces.

<b>COPA Y PUPILOS. </b>Lolo, en el despacho de su casa, con una reproducción de la Copa y varias fotos de los equipos que dirigió.
Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
Actualizado a

¿Cómo se vive sin baloncesto?

Tras mi salida del Real Madrid estuve tres meses reponiéndome. Fueron dos años y medio duros, difíciles, aunque finalmente se logró el objetivo: que el club volviera a estar arriba. En lo más alto.

¿Se lo agradecieron?

En general, cuando se habla de entrenadores, los clubes dicen "le hemos dado todo lo que él pidió". Pero él, el entrenador, ¿qué les dio a cambio? Existe siempre un contrato de intenciones por encima del contrato económico. Creo que cumplí. Decidí irme y dejar el camino llano.

Un camino que ahora parece bastante pedregoso.

Me echan en cara que no he vuelto a Vistalegre. Creo que el equipo no está bien y me parecía contraproducente ir a la cancha. Así que veo los partidos por la tele. Me cabreo, lo llevo mal, pero bueno... El equipo está irregular, pero está en la Copa, se ha metido en el Top-16 de la Euroliga y entrará en playoffs.

He visto que ahora se dedica a transmitir sus dotes de liderazgo a los demás.

Sí, doy charlas de trabajo en equipo y sobre motivación. Intento llevar mi experiencia como entrenador a directivos y a empresas. Es un legado que me dejó el mundo del baloncesto, que ha sido mi vida muchos años.

¿Volvería?

Recuerdo una frase de Jorge Valdano cuando estaba en el club. Hicimos buenas migas y un día le comenté que tenía ganas de volver a entrenar. "¡Pero vos estás loco!", me dijo. Ser entrenador ha sido mi verdadera pasión. Siendo jugador, y a pesar de la prohibición de Pedro Ferrándiz, me escapaba para entrenar al equipo del colegio Claret. Fui un futbolista frustrado, más bien un portero frustrado. El patio del colegio era pequeño y tenía una canasta, así que me aficioné al baloncesto.

Entonces, si ahora suena ese teléfono que tiene sobre la mesa y le llaman, ¿volvería?

Volvería si el proyecto del club fuera bueno.

¿Incluso si fuera el Real Madrid?

No sé si me querrían... Pero prefiero no hablar del Real Madrid.

Pues hablemos de la Copa del Rey. ¿Algún piropo que se nos haya quedado en el tintero?

La Copa del Rey es la competición en la que más difícil es hacer un pronóstico. Tiene su carisma. Empezó siendo menospreciada, pero de unos años a esta parte se ha convertido en un torneo excepcional. Es una competición extraordinaria de nuestro deporte y envidiada en el extranjero, incluso por la gente de la NBA. Lo dicho, un torneo apasionante en el que cualquiera puede ganar.

Pues analicemos uno a uno a esos aspirantes. ¿Real Madrid?

Llega como invitado, pero ojo. Recuerdo el año pasado, cuando Unicaja entró por los pelos y quedó campeón. O aquella Dinamarca de fútbol invitada a una Eurocopa y que se llevó el título. Tiene buena plantilla pese a la ausencia de Bullock, jugador determinante y su estrella. Juega en casa y el Real Madrid es una entidad con mucha casta.

¿Tau?

En casa está asombrando y fuera baja algo su rendimiento. Mantiene intacta la columna vertebral. Seguro que usted espera que hable de Scola, pero mi debilidad es Prigioni. Scola no rendiría tanto sin él.

¿Barcelona?

Ése sí ha hecho grandes cambios. Podía ser el boom de la temporada, pero se ha mostrado sumamente irregular. Afortunadamente se mantiene gracias especialmente a Navarro. Es un fuera de serie.

¿Unicaja?

Según ustedes, los periodistas, está llamado a ser el campeón. Se ha mostrado fuerte en Málaga y también lejos de su cancha. Sergio (Scariolo) ha formado un gran bloque. Garbajosa centra las miradas, pero no es el único. Estoy expectante por ver si Marcus Brown consigue ser lo que realmente promete.

¿Joventut?

Un equipo que parece que no tiene que contar, no sé muy bien por qué. Hizo muy buen baloncesto hasta hace unas fechas y es un equipo con gran experiencia de banquillo. Un club de tradición copera. Estoy a la espera de que Rudy (Fernández) dé el espaldarazo definitivo.

¿Gran Canaria?

Parece otro invitado. Ha hecho una labor magnífica y es un equipo que conserva la espina dorsal del pasado año. No se ha notado el cambio de Pedro Martínez por Salva Maldonado, dos técnicos de la misma escuela.

¿Pamesa?

Hace un mes estaba imparable y ahora atraviesa un bajón que no sé si catalogar de bache. En principio parecía casi segura su semifinal con el Unicaja, pero ahora todo puede ocurrir.

¿Akasvayu?

Imparable en el arranque de temporada, luego tuvo un bajón y ahora vuelve a ser regular. Es el nuevo rico del baloncesto español, en el que necesitamos muchos más nuevos ricos. Casi todos los ojos se centran en Raül López por aquello de que es un ex NBA. Es el punto de referencia y le veo con más seguridad.

Es decir, pronóstico abierto a más no poder para una fiesta en un marco incomparable, el Palacio de los Deportes, la que fue su casa durante años. ¿Qué siente al volver a pisarlo?

Una gran nostalgia. Antes no me gustaba demasiado lo de la pista rodeada por el velódromo. Además, era una gran obra de ingeniería, pero había pequeños detalles que no gustaban, como aquellos vestuarios tan pequeños. Ahora es un pabellón magnífico. La Comunidad de Madrid fue valiente y hay que agradecer a la ACB que la competición más envidiada se dispute aquí.

¿Más recuerdos del Palacio?

Recuerdos de Petrovic, de aquel maravilloso Open McDonalds con Boston Celtics, de los duelos fratricidas contra el Estudiantes, con el que compartíamos cancha, y de una enorme tristeza un 3 de diciembre en el que íbamos camino del Palacio para jugar contra el CAI cuando nos comunicaron el accidente mortal de Fernando Martín, un jugador irrepetible.

Y una estrella que abrió la senda NBA a otros españoles como Pau Gasol, que mientras disfrutamos de esta Copa juega en Houston su primer All-Star Game.

A esta Copa sólo le falta Gasol. El nombramiento de los entrenadores es un salto adelante en su carrera. Creo que el año pasado ya mereció ser All-Star. Como hombre de baloncesto estoy orgulloso de su elección. Ningún extranjero ha tenido su proyección en la NBA. Está encantado Pau, están encantados los Grizzlies y está encantado Pepu (Hernández).

Al que le aguarda un Mundial al que acudimos con ambición de oro. ¿La comparte?

Un Mundial, y más en Japón, es complicado. En mi caso, la preparación que hicimos en Japón previa a Sydney 2000 nos mató. Ése va a ser el gran problema. Pero aún así, España me huele a medalla.

Y la Copa del Rey, ¿a qué le huele?

A baloncesto del bueno. Antes, los técnicos estaban recelosos de no forzar a los equipos a mitad de Liga para disputar este torneo, que no tenía el peso de ahora. A partir del fiasco de aquella Copa que se disputó en el Palau, con muy poca gente, cambiaron el formato y acertaron de pleno. La última Copa que gané fue en La Coruña, la temporada en la que también conquistamos la Recopa (88-89). Se ganaron dos títulos, pero no se logró la Liga y la temporada parecía que no había sido buena. Dejé el banquillo, pasé a ser manager general y fue un desastre. Y la última que disputé fue con el Joventut, también en La Couña (92-93), y la perdí ante el Real Madrid de Sabonis, que nos hizo un traje. Ése es un mal recuerdo como también la de Valladolid en 1988. Ganábamos por dos puntos y pedí un tiempo muerto. Planteé toda la estrategia, pero sobre todo pedí que no dejaran a Solozábal tirar un triple. Y se quedó solo. Lo metió delante de mi banquillo y al girarse hizo un gesto como diciendo "lo siento". Es uno de los malos recuerdos de una competición sobresaliente.

¿Le pondría algún pero?

Sólo echo en falta una cosa, dado su prestigio: nos falta que el Rey haga entrega del trofeo. Eso sería la guinda.

Quizá lo haga en Madrid...

Ojalá.

Y se la entregue a su equipo preferido, ¿que es...?

El que de verdad quiero que gane no lo voy a decir.

Noticias relacionadas

A que no va de blanco.

Mmmmm. Eso me lo guardo para mí.

Te recomendamos en Más Baloncesto

Productos recomendados