ACB | Estudiantes 82 - Barcelona 91

Kakiuzis superó la gran labor de Carlos

Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
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Había que ver cómo respondía Jiménez a todos aquellos que se atreven a ponerle un pero, a discutirle su entrega por el Estudiantes. Estaba por ver cómo jugaba el que podía ser su último partido como colegial. Y a sólo 24 horas para el fin del culebrón, los números volvieron a hablar por Carlitos, que él ya lo ha dicho todo. Ahí tienen su estadística, que sin embargo no fue suficiente ante el Barcelona, ogro ayer y siempre.

El Barça llegaba con seis triunfos seguidos y calentando motores para esa Copa en la que abre fuego contra el Madrid. Fue de menos a más y ofreció su mejor cara cuando los triples del intratable Kakiuzis­ y de Navarro le dieron las primeras ventajas al inicio del último cuarto. Ahí murió la fiesta estudiantil que había comenzado con José Vicente Hernández recibiendo la insignia de oro y diamantes del club.

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Pareció ser buen presagio a tenor de lo que dieron de sí los dos primeros cuartos. Azofra y Jiménez abrieron la senda, con el base anotando y nutriendo a sus compañeros gracias a su apabullante visión de juego. McDonald entraba en calor, cargaba con la tercera falta a Marconato e Ivanovic se veía obligado a tirar de banquillo, que tiene para aburrir. Entraron Basile, Grimau, Kakiuzis y Trías. Y ellos fueron la réplica a un Estu en el que Sergio Rodríguez había tomado el timón.

Pero en un abrir y cerrar de ojos la renta colegial mermó (fue de 13, 45-32) y al descanso se llegó con todo por jugar (47-41). Y en ese todo por jugar casi todo fue azulgrana. Williams ató en corto a los bases colegiales y McDonald no absorbió el juego y las ayudas rivales en su defensa como en los primeros cuartos. El Barça estaba lanzado. Y ahí no hay quien le pare, ni siquiera el retraso de media hora con que comenzó el partido por el fallo en los marcadores. Eso es pura anécdota. Las horas que de verdad importan son las próximas, las que nos dirán si a Jiménez le vemos de azul o de blanco el próximo fin de semana. Vista como vista, lo dará todo. Eso seguro.

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