Euroliga | Ülker 75 - R. Madrid 79

El Madrid certifica el pase a la segunda ronda

El Real Madrid dejó la clasificación para la segunda fase de la Euroliga en un buen partido a domicilio contra el Ülker Estambul turco que, pese a pugnar por la victoria hasta el final, sólo inquietó realmente al campeón de la Liga ACB en el segundo cuarto merced a una excelente serie anotador de Ibrahim Kutluay.

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Salvo esa fase de triples del alero otomano, clave de las dos últimos éxitos estambulies, en los que promedió veinte puntos frente al Pau Orthez francés y el Efes Pilsen, ante éste en la lucha por el liderato liguero nacional, el Madrid ofreció una imagen solvente y un rigor en el juego que, hasta ahora, pocas veces ha conseguido en la presente temporada.

El Abdi Ipecki asistió al mejor inicio de partido que los madridistas han desarrollado desde hace semanas. El cinco elegido por el serbio Bozidar Maljkovic, fijo desde hace ya tiempo, entró en juego con absoluta concentración, ideas claras, ánimo defensivo y criterio en ataque.

Los turcos probablemente esperaban otra cosa, o bien del Madrid o bien de ellos mismo porque hombres importantes en el esquema del técnico Ergin Ataman, léase el propio Kutluay, el pívot Oguc Savas y Jeff Trepagnier, el mejor recuperador de balones de la Euroliga, sólo aparecieron con cuentagotas.

Marcus Haislip y el húngaro Robert Gulyas, autor de veinticuatro puntos, sostuvieron al Ulker hasta la bocina. El Madrid, que paó de ganar por diez puntos a los dieciocho minutos a enfilar el vestuario en desventaja tras la serie de Kutluay (32-31), mantuvo la calma, insistió en explotar las facetas del juego en las que superaba a los turcos y, finalmente, con el acierto en los tiros libres durante las últimas posesiones y la eficacia en el triple, resolvió su pase a la segunda fase de la Euroliga.

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Bullock surgió en los momentos más difíciles para evitar que el buen trabajo de los blancos en el Abdi Ipecki se fuera al traste. El francés Mickael Gelabale también reservó cartuchos para los instantes comprometidos y, salvo la racha previa al descanso de Kutluay, el francés Moustapha Sonko controló bien al internacional turco, lo que restó gran parte de su poder ofensivo al Ülker.

Algunos despistes clamorosos en el rebote defensivo alimentaron a los locales más de lo debido. Salvo ese lunar, el Madrid completó un partido serio, eficaz y mucho más acorde al potencial que encierra en la plantilla. Los próximos compromisos, los más difíciles de la primera fase, contra el CSKA Moscú, el Panathinaikos griego y el Montepaschi Siena, son menos peligrosos ahora. El Madrid estará en la segunda fase ocurra lo que ocurra en las tres últimas jornadas.

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