Copa ULEB | Estudiantes 86 - Ventspils 83

Estudiantes sigue vivo en Europa

El Estudiantes solventó la visita del Ventspils letón al viejo Polideportivo Antonio Magariños, huérfano de encuentros oficiales desde hace siete años, en una nueva explosión anotadora similar a la que protagonizó el sábado pasado frente al Unicaja en la Liga ACB.

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El triunfo sobre los bálticos permite que el equipo del Ramiro de Maeztu mantenga opciones de clasificarse para la siguiente ronda de la competición y, de paso, que el Aris Salónica, derrotado en la pista del Euphony Bree holandés (69-64) continúe al frente del Grupo A de la Copa ULEB.

La cita con el Ventspils era clave para los colegiales, pero después de la victoria del Bree sobre el conjunto griego mucho más, ya que una derrota les hubiera dejado al borde del abismo. El regreso al vetusto campo de la calle Serrano tuvo final feliz gracias a una catarata encestadora en el tercer cuarto, similar a la que condenó al Unicaja en el Madrid Arena, consumada en los últimos cinco minutos de partido.

El Estudiantes anotó veintisiete puntos en ese periodo, que ya es importante. Sin embargo, no fue sólo lo que hizo desmoronarse a un rival que durante los dos primeros cortes dominó la contienda gracias a los excelentes cambios defensivos de los hombres dirigidos por Karlis Muiznieks, el control que ejercieron a ambos lados de la cancha en el rebote, la velocidad en las transiciones y la efectividad en el tiro.

El Ventspils hizo sufrir al equipo colegial, que aguantó hasta el descanso aferrado a Antonio Bueno, al estadounidense Will McDonald, -un hombre que mejora día a día-, y al dúo formado por Javier Mendiburu y Sergio Rodríguez en el segundo corte. La presencia de los dos bases permitió recortar la ventaja labrada por los letones a través de Dalron Johnson, el espectacular Terrance Thomas y la tarea de Raitis Grafs en la pintura.

El Estudiantes recortó una desventaja de nueve puntos (22-31 m.15) hasta cuatro (34-38) y, pese a todo, los bálticos la recuperaron de un plumazo antes de marcharse al intermedio (35-44). El Ventspils se había sentido más cómodo que los titulares del terreno en el mítico Magariños.

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Nada hacía pensar que pudiera venirse abajo como lo hizo en el tercer periodo, sólo el Estudiantes. Los madrileños anotaron casi tanto como en todos los minutos anteriores (veintisiete puntos) y únicamente encajaron nueve, lo que cambió por completo el decorado (62-53 m.30).

Aún así, el campeón letón volvió a la carga. El Estudiantes acumuló una jugosa diferencia (75-58 m,34), aunque no evitó el sufrimiento. El Ventspils se situó a dos puntos (78-76 m.38) y apretó hasta el final (84-81 m.40) antes de claudicar. Los colegiales continúan vivos en Europa.

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