Jiménez vuelve, Azofra brilla y Estudiantes gana
El Joventut, víctima del primer triunfo madrileño en Liga.


Se fue Azofra. Cometía la quinta personal y se retiraba cojeando fruto de un golpe, rodilla con rodilla, con el armario Archibald. Pero Nacho se iba feliz. El partido estaba sentenciado y Estudiantes lograba por fin su primer triunfo ACB. La rodilla dolía, pero los gritos de "Nacho, cho" de la Demencia servían de bálsamo. Para él y para todos.
Su cara contrastaba con la de Ricky Rubio, el quinceañero con el que había tenido que batirse el cobre. Azofra ganaba, pero Rubio no perdía. No lo hizo porque su irrupción en cancha fue gloriosa, con la gente mirando de reojo al vecino asombrados por el desparpajo de este chaval que cuando Azofra debutó en ACB (12-11-88) ni siquiera había nacido. Entró en pista con 57-51 y con él, la Penya bordó el baloncesto y remontó hasta el 61-65 al acabar el tercer cuarto.
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Pero Rubio se quedó en el banco al iniciarse el cuarto período. ¿Por qué? Sólo Aíto lo sabe, su "no voy a justificar decisiones personales" en rueda de prensa no nos saca de dudas. El Joventut perdió el rumbo y los triples de Iturbe, Jasen y Azofra acabaron con los fantasmas que rondaban por el Madrid Arena. Ayer, la suerte no traicionó al Estudiantes, donde Jiménez volvió a jugar tras su pequeño ¿castigo? Fue titular, aunque tardó en calentarse por el gran arranque de su par, Rudy Fernández, autor de los 7 primeros puntos catalanes (2-7). Turner y Huertas no funcionaban y el Estu cogió aire (24-16, primer cuarto).
Rudy se fue al banco por un golpe en la rodilla y un triple de Iturbe firmó la máxima (44-32) al borde del descanso. Dos tiros libres de Mumbrú devolvieron el mando al Joventut (57-59), pero fue a partir de ahí cuando llegó el gran despertar de un Estudiantes ayer fiel a su historia. Todos lo dieron todo. Y así les fue.



