ACB | 1ª Jornada

Sinanovic: "Me gustaría ser un nuevo Sabonis"

El bosnio es junto a Dueñas el techo de la Liga con 2,21 m.

Ricardo González
Diario AS
Licenciado en Periodismo en 1997 y desde ese año redactor de Diario AS. Se apasionó del baloncesto europeo mucho antes, cuando era un niño en los 80, y en la actualidad es cronista del Real Madrid, del que ha cubierto más de mil partidos entre la ACB y la Euroliga. Estuvo en Japón 2006, en el primer Mundial que ganó España.
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El bosnio Nedzad Sinanovic es uno de los fichajes sorpresa de la temporada y el techo de la Liga junto a Roberto Dueñas con 221 centímetros de altura. Lleva poco más de tres años jugando al baloncesto y en el Madrid confían en que esta temporada evolucione lo suficiente para que el año que viene sea un jugador decisivo en la competición. "Para eso he venido al Madrid, para aprender y ser el mejor jugador posible. ¿El mejor del mundo? No renuncio a nada y si tengo suerte con la lesiones lo intentaré".

En 2002 Kosta Jankov, ayudante de Maljkovic en el Unicaja, recibió el soplo de que en Bosnia había un pívot altísimo que empezaba a hacer sus pinitos en el baloncesto. El conjunto malagueño reclutó a Sinanovic y éste estuvo medio año viviendo en la Costa del Sol, donde compartió piso con Fran Vázquez, ahora otro de los protagonistas de la Liga. Entonces estaba muy verde, pero la experiencia le curtió. "Vázquez y yo nos llevábamos bien y tengo ganas de verle mañana en Girona. Será un buen duelo. Entiendo que no se haya ido a EE UU y que quiera mejorar en España como jugador. Yo he firmado un contrato de cuatro años y sólo pienso en el Madrid, en progresar. ¿La NBA? Puff... queda lejos, es un sueño y ahora no es mi principal objetivo".

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A Sinanovic le escogió Portland en el draft de 2003 (número 54), igual que a Arvydas Sabonis 17 años antes (nº 24). El lituano triunfó en el club blanco antes de cruzar el Atlántico en 1995. A Sinanovic le encantaría seguir su camino: "Me gustaría ser un nuevo Sabonis en el Madrid y también en Portland, pero tendré que trabajar y mejorar muchísimo para parecerme en algo a él. De pequeño era uno de los que admiraba". El bosnio reconoce que siempre le tiró más el fútbol: "Era mi deporte favorito. Jugaba con los amigos. ¿En qué puesto? Depende. Puedo decir que no tenía problemas para rematar de cabeza".

En cinco meses aprendió español en Málaga y tres años después lo habla con fluidez. Durante la pretemporada ha sido un reclamo para los aficionados. Incansable firmando autógrafos, ya está acostumbrado a que la gente le mire con asombro. "Recuerdo que Vázquez y yo teníamos impresionados a los vecinos", dice con naturalidad. Con la misma con la que afronta la odisea de cada viaje. Aviones y autobuses no están hechos a su medida.

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