Mocosos malcriados de la NBA

Parafraseando a un viejo anuncio, el talento sin control no sirve de nada. La clave es eso: des-con-trol. Palabra que explica el desastre de proporciones bíblicas que sacude a la Serbia baloncestística. Le costará recuperarse y deberá hacerlo con otros jugadores. Los presentes pasarán a la historia serbia por su infamia y egoísmo. Desde 1967 Yugoslavia no se quedaba fuera de los ocho primeros en el Eurobasket. "Mi dimisión es definitiva. Si siguiese tendrían que encerrarme en un manicomio", aseguraba Obradovic tras la guerra de los egos del día anterior. El técnico de las cinco Copas de Europa tiró la toalla. El germen del fracaso está en la NBA. Ricos y famosos, en EE UU los egos de los jugadores se hinchan como globos y olvidan el baloncesto que aprendieron en Europa. No juegan en equipo, ni luchan como antes, pero se creen los reyes del mambo. Serbia, con cinco estrellitas NBA, no sufre sola. En Turquía, Turkcan se pegó con Okur (Utah) y luego razonó: "Otros equipos conocen el juego y no tienen mocosos malcriados de la NBA". El germen crece en Europa. Que nos libren del mal.



