El Tau acaricia el título y Boza reanima al Madrid
Maljkovic recurre a la psicología y Bullock dice que irá a Vitoria


Una final siempre es muy dura y acrecenta la división natural entre los grandes jugadores y los mediocres. Imaginen si es a cinco partidos. Todo se dimensiona, con apenas dos días de descanso entre duelos. Las sensaciones se disparan en una semana de tensión máxima. Ahora victoria y euforia, luego derrota y hundimiento.
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Controlar las emociones, no venirse abajo ni tampoco relajarse, es ley para triunfar. Ahí, en esa labor de psicólogos, Boza Maljkovic y Dusko Ivanovic son dos genios. El entrenador madridista, por su capacidad de manejar colectivos, y el vitoriano, por su control marcial que impide a los suyos sufrir y padecer. Sólo jugar. Ambos exprimen sus plantillas. Eso explica la intensidad de esta final, la más igualada de siempre. En los tres primeros encuentros la diferencia media entre el vencedor y el vencido es de tres puntos. Igual que en la campaña 94-95 (la del triple fallado de Ansley, con triunfo final del Barça ante el Unicaja).
El Tau está a una victoria del título (2-1) y le quedan dos partidos. Ha recuperado el cartel de favorito, pocos dudan de su éxito; aunque hace dos días era otra cosa y mañana puede ser la contraria. Dependerá de si el Madrid levanta cabeza tras entregar el tercer duelo en un minuto trágico. "No he dormido bien pensando en la derrota", aseguraba ayer Bullock, un galáctico de la final, pero que sigue errando el tiro decisivo. El miércoles falló dos. En Vistalegre y en el Madrid cundió la desilusión, Maljkovic lucha por reanimar al equipo: "Lo que no nos mata nos hace mejores". Y Bullock ya reacciona: "Tengo planes para ir a Vitoria el domingo". Y en un quinto partido todo estaría otra vez en el aire, por eso el Tau morirá hoy, para que el herido blanco no vuelva a la batalla.



