NBA | San Antonio - Detroit

Detroit da otra dentellada a los Spurs y empata la final

Los Pistons han convertido el Palace en una jungla.

<b>BRILLANTE. </b>Billups lideró el ataque de Detroit: 17 puntos y 7 asistencias.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Es que el Palace de Auburn Hills pesa mucho: es como un amenazante circo romano en mitad de una jungla, en los bosques de Michigan. Que se lo digan a los Lakers de los 80, a los Blazers de Clyde Drexler, a los Lakers de Phil Jackson o a los Miami Heat de Shaquille O'Neal. Allí, en 1990, lloró, derrotado y humillado en el autocar de los Chicago Bulls, el mismísimo Michael Jordan. Los Indiana Pacers, con Ron Artest y Jermaine O'Neal como distinguidos portavoces, pueden recordarnos la sensacional bronca de noviembre pasado, allí mismo, que hizo tambalear las estructuras de la NBA.

Los Detroit Pistons son los reyes de la jungla del Palace, con seguidores tan delicados como Tommy La Cobra Hearns o Eminem, el príncipe blanco del rap más negro. En el Palace rugen más de 22.000 personas. Sus decibelios hielan el alma del más valiente y afilan los colmillos de la defensa de los Pistons. En Auburn Hills, estos Detroit Pistons, herederos de Bill Laimbeer, Isiah Thomas y Rick Mahorn ganan con el mismo espíritu de sus hermanos mayores: esto es el Palace, un estanque lleno de cocodrilos. El que caiga en él, que rece lo que sepa. Joe Dumars, desde el palco de la presidencia, vela por la fiera herencia de Isiah y Laimbeer.

En ese estanque de los cocodrilos de las selvas de Michigan han caído los San Antonio Spurs, los grandes favoritos de la NBA, que ya se han llevado dos dentelladas de pronóstico reservado. El mordisco de ayer ha dejado al aire las vergüenzas y los miedos de los Spurs: 102-71, con siete pistons firmando más de 10 puntos. Ben Wallace intimida a Tim Duncan. 26-70 en tiros de campo para los Spurs: un horrible 37,1%. Los Pistons han convertido la final de las bajas audiencias en una serie a vida o muerte. Menos morbo y más defensa.

Y los Spurs se lamen las heridas, con la vista puesta en el regreso a San Antonio. Pero mañana se vuelve al Palace. Ginóbili está tocado, Parker sufre ante la ferocidad defensiva de Detroit y el Palace vibra. Allí, en el estanque de los cocodrilos de la jungla de Michigan, retumba uno de los mayores y más sordos espectáculos de la NBA: la defensa de los Pistons.

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"Demoledor ataque en transición"

Chauncey Billups fue la estrella en el cuarto partido con 17 puntos y 7 asistencias. El base fundamentó el triunfo de los Pistos en el sacrificio colectivo: "Hicimos una defensa sofocante y por eso nuestro ataque fue demoledor en el juego de transición. Cuando nuestra defensa funciona, todo va bien. A partir de ahora cada partido superará en intensidad y emoción al anterior".

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