NBA | Final

Los Pistons se aprovechan de un Ginóbili renqueante

Popovich: "Detroit tiene más vida que nunca"

<b>SIN FORTUNA. </b>Brent Barry intenta una canasta ante la mirada de McDyess (izda.) y Richard Hamilton.
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Los Pistons fueron otra cosa y ganaron el tercer encuentro de la Final de la NBA por 96-79. Alegraron el cuerpo de sus aficionados y de su entrenador, Larry Brown, que tanto se había quejado de la actuación arbitral, que sus jugadores parecían aletargados y unas señoritas.

La primera jugada del partido sirvió para dejar las cosas claras. Ben Wallace robó un saque de banda, colocó un mate y encestó un tiro libre que fue acompañado de los rugidos de los espectadores. En la segunda jugada, Manu Ginóbili fue zancadilleado sin demasiado disimulo y mala intención por Tayshaun Prince, salió tocándose un muslo izquierdo y se achicó desde entonces con sólo 21 segundos jugados. Al final, disputó 30 minutos, pero no fue el jugador que había destapado un juego mágico en los dos primeros encuentros de la serie. El lastre fue demasiado pesado para los de San Antonio. Los Pistons debieron comerse sus cereales en el vestuario porque fueron otros. Con mucha energía, rápidos en el contraataque y con una defensa que roza el karate y que tantos éxitos les ha dado. Wallace, que no había aparecido en los dos primeros encuentros, encestó 15 puntos, atrapó 11 rebotes y colocó cinco tapones,

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El momento culminante fue un mate de Wallace, que hizo temblar a todo Detroit, a falta de 4:27 para terminar y que dio a los Pistons su mayor ventaja en el partido por 88-73. El mejor anotador de San Antonio fue Tony Parker con 21 puntos.

"Tuvimos la gran oportunidad de ponernos con una ventaja única, pero ahora el panorama es completamente diferente, los Pistons tienen más vida que nunca y debemos reencontrarnos con nuestro mejor juego para intentar otro triunfo", explicó Popovich, técnico de los Spurs.

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