Ginóbili lanza a los Spurs en el primer partido de la final
Detroit naufragó en ataque.

San Antonio arrancó a lo grande la final de la NBA con Tim Duncan y Manu Ginóbili colosales en ataque (24 y 26 puntos respectivamente) y en el rebote (17 y 9). Los Pistons de Detroit aguantaron el tirón de los Spurs hasta el inicio del último cuarto (55-53), pero su incapacidad ofensiva les sacó del encuentro. Al final, triunfo contundente de San Antonio (84-69), que confirma su vitola de favorito y persigue su segundo título en las últimas tres temporadas precisamente ante el vigente campeón.
En el último periodo se rompió el choque, en gran medida por la portentosa actuación de Ginóbili. El alero argentino anotó 15 de sus 26 puntos en el último cuarto. Está lanzado y busca su segundo anillo, menos de un año después de colgarse al cuello el oro olímpico con su selección. El latino del año logró ocho puntos en un parcial de 12-2 que lanzó a los Spurs: 67-55. "Sabía que todo me salía e intentaba jugármelas. No podía sentirme mejor", explica Manu, que firmó 9 de 10 en tiros de campo en la segunda parte. "Increíble; estuvo asombroso", comentaba Duncan de su compañero.
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Brown y la defensa.
Enfrente, en los Pistons, Larry Brown se quejaba amargamente de la defensa de su equipo: "Perdimos el control atrás en el tercer periodo y ahí comenzaron todos nuestros problemas". El entrenador de los campeones se olvida de que anotando 69 puntos sería un milagro ganar un partido en la NBA. En el ataque de Detroit sólo estuvo a la altura Chauncey Billups. El base firmó 25 puntos y 6 asistencias. En esta ocasión la aportación ofensiva del hercúleo Ben Wallace fue mínima (5 tantos). Junto a Rasheed Wallace perdió la batalla bajo los aros con Duncan.



