El Estudiantes entierra el ciclo triunfal del Barça
Vistalegre espoleó a los colegiales para aniquilar a su bestia negra. A la octava fue la vencida para el Adecco Estudiantes, que por primera vez en la historia del playoff ACB elimina al Barcelona. Adiós triste a la Liga del actual campeón, que pone fin a una etapa de éxitos ininterrumpidos cayendo en cuartos de final por segunda vez desde 1984.


De la triple corona a la ruina más absoluta en sólo dos años. El Adecco Estudiantes enterró ayer el ciclo triunfal azulgrana, adiós a un equipo de leyenda que se ha hecho viejo mientras sus dirigentes andaban a la gresca. La inestabilidad en los despachos acarrea siempre el batacazo en la pista. Los colegiales certificaron ayer este axioma, pero no de cualquier manera. Podían ganar, pero arrasaron. Se exhibieron en un palacio de Vistalegre enardecido como en las grandes citas, que espoleó a su equipo tras una remontada intimidatoria del rival en el primer cuarto.
Los estudiantiles saltaron a la pista a morder al Barcelona, pensando que la final no podía coger otra vez el puente aéreo. Un quinto partido en el Palau, con todo lo que eso conlleva, incitaba al suicidio madrileño. Clara consigna de Pepu Hernández: "De Vistalegre no salen vivos". Así se explica el vendaval de inicio, que por un momento pareció hacer añicos el encuentro: 14-4, minuto 6. La tela de araña local enmarañaba cada ofensiva culé. La brecha se abría como un cráter. Sin embargo, la pérdida de concentración local y el arrojo catalán dieron la vuelta al calcetín en cuatro minutos: 14-17 tras un 0-13. El cadáver azulgrana exhalaba su último suspiro. No tenía fuerzas para m sin conjunción, sin bloque, sin Dueñas, con Navarro desamparado. Y Bodiroga víctima del escarnio público ante su total inoperancia.
El Estudiantes, lanzado hacia la gloria, ya no volvería a aflojar. A la octava tumbaría al Barcelona en un playoff tras 15 años de intentos baldíos. Es el subcampeón y quiere repetir final, desde hace un año el título no le parece utópico. Al descanso no había dudas (41-25); ocho minutos después, los toreros daban la vuelta al ruedo (59-37) mientras presumían de cantera (Carlos Suárez, Sergio Rodríguez...). A un lado, el Barça yacía desangrado sobre la arena, eliminado en cuartos por segunda vez en su historia, ambas con Manolo Flores en el banquillo.
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Bodiroga pierde su corona de rey
Sergio Rodríguez se cuelga del aro mientras que Bodiroga evita que se le caiga encima. Descarnado contraste entre la promesa emergente y el rey caído. Sólo Navarro tiró del carro azulgrana, aunque en Vistalegre no le dejaron tranquilo ni en los tiros libres. Abajo, Vidaurreta festeja con la afición el éxito. El jugador vasco encarna al jugador trabajador, aguerrido y de equipo.



