Final Four 2005 | Maccabi - TAU

Maccabi, último escollo entre el Tau y la gloria

Real Madrid, Joventut y Barcelona son los equipos españoles que han inscrito su nombre en el palmarés de la Euroliga. Ahora le toca el turno al Tau, que asombró a Europa el viernes al eliminar al CSKA en semifinales. Enfrente, un Maccabi muy ofensivo liderado por el ex azulgrana Jasikevicius

<b>SERÁN VITALES. </b>Calderón y Macijauskas tendrán trabajo extra ante el poderío exterior de jugadores como Jasikevicius o Parker.
Javier Lekuona
Colaborador de As
Licenciado Periodismo Universidad Complutense de Madrid. Ha trabajado en Radio El País, Gaur Express, SER Miranda, SER Vitoria y Canal Gasteiz Televisión, como colaborador
Actualizado a

Vitoria es una ciudad de apenas 220.000 habitantes, pero el Baskonia la ha puesto en las portadas de toda la prensa deportiva europea hoy domingo. Los jugadores de Dusko Ivanovic se han conjurado para repetir la hazaña del viernes y batir al vigente campeón, el Maccabi de Tel Aviv, aunque son conscientes de la dimensión de esta empresa. Sin embargo, la referencia del triunfo sobre el CSKA (que jugará por la tercera plaza contra el Panathinaikos, 14:10, C+D2) confiere grandes dosis de optimismo.

Decir que los israelíes juegan fuera de su casa es un auténtico eufemismo. La realidad es que cerca de 7.000 macabeos apoyarán esta tarde a los suyos desde las gradas del Olimpiski Arena. Estamos hablando, en definitiva, de unos 2.000 más que el pasado viernes, cuando los de Pini Gershon doblegaron al Panathinaikos. El equipo hebreo colocó rápidamente las 600 entradas que le correspondían por derecho a todas y cada una de las cuatro aficiones. Por si fuera poco, acapararon la mayor parte de las localidades vendidas por Internet, llegando a pagar 1.100 euros por abono.

Enfrente, 600 vitorianos, fanfarria incluida, intentarán dar la réplica en una de las esquinas del recinto olímpico. En definitiva, que la final se va a disputar en un Nokia Center virtual y los de Gershon se van a sentir totalmente amparados por su afición.

La defensa, clave.

Aun queda por desvelar si esta circunstancia, y otros intangibles, pueden influir en el arbitraje como ocurrió el pasado viernes en la semifinal disputada contra el CSKA de Moscú. Da la sensación de que Sudek y Cazzaro pitarán seguro, ya que no lo han hecho hasta ahora. A partir de ahí, Jungebrand, Brazauskas o Ankarali pueden tener su oportunidad. Al que no quiere ver ni en pintura el Tau es a Fachini.

Desde el punto de vista deportivo, el conjunto vitoriano tratará de marcar el ritmo del choque. Ivanovic no puede permitirse el lujo de que el Maccabi se sienta cómodo y se vaya por encima de los 85 puntos. A partir de esa frontera, los israelíes se sentirían en su terreno.

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Se trata de un equipo netamente ofensivo, que practica una circulación de balón rapidísima y que siempre se saca de la chistera canastas inverosímiles. Hablar sólo de Jasikevicius, Parker y Baston es un error a la hora de analizar al Maccabi. El viernes pasado fueron los encargados de la intendencia los que les sacaron las castañas del fuego frente al Panathinaikos. Sharp, Burstein y otros fontaneros mantuvieron a los amarillos en el partido.

Una vez más, el equipo vasco saltará a la cancha como víctima propiciatoria y las casas de apuestas pagan más su victoria que su derrota. No pasa nada. Son precisamente estas circunstancias las que espolean a un grupo como el que dirige Dusko Ivanovic. Este Tau se crece ante las adversidades y cuanto más complicada es la empresa, más se motiva el equipo. Si se trata de una cuestión de mentalidad, el grupo de Ivanovic levantará la copa esta noche.

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