"No habrá otro equipo como nuestros Lakers"
En su décima temporada en el club de Miami Heat y a los 60 años recién cumplidos, Pat Riley, el hombre que en los años 80 dirigió con maestría a los brillantes Lakers del 'showtime' ha disparado a Miami entre los favoritos al título de la NBA. Riley, hoy presidente de los Heat, conversó con AS.


¿Todavía le gusta que le llamen 'coach', entrenador? ¿O sería mejor llamarle "presidente"? ¿Echa de menos el banquillo, el fuego de las canchas?
(Pat Riley, el entrenador distinguido con los trajes y la amistad de Giorgio Armani y con los mejores años de Magic Johnson y Kareem Abdul-Jabbar, es hoy presidente y copropietario de los Miami Heat. Designado tres veces Entrenador del Año en la NBA, Riley gobierna hoy los despachos del club de Miami. Con jugadores como Dwyane Wade, Eddie Jones, Damon Jones y, por supuesto, los fichajes de Shaquille O?Neal y Alonzo Mourning, Riley ha moldeado un acorazado deportivo que hoy, ya en segunda ronda de playoffs, intimida a la NBA tras barrer a los New Jersey Nets. Riley, simpático y rotundo, despacha cuestiones telefónicamente con las ideas muy claras).
-...Cuando se lleva tanto tiempo en una profesión como yo lo estuve, entrenando durante más de 20 años, nunca se evade uno completamente. Hasta cierto punto, uno siempre es entrenador. Pero en 2003, yo tuve la oportunidad de seguir ligado al juego como presidente de nuestro club ("Riley se despide a sí mismo", titularon los periódicos de Miami antes de la temporada 2003-04, cuando Pat abandonó el banquillo)...y eso me calma. Aunque no voy a mentirle: echo de menos bastantes de las cosas que hacía como entrenador. Dicho eso, ser entrenador no es algo fácil, tiene algo de enfermedad. Y Stan Van Gundy lo está haciendo fantásticamente bien con nosotros, así que vamos a dejarlo correr, ¿no?
El pasado 12 de abril, usted estuvo en el Staples Center de Los Angeles, en una reunión del equipo que ganó el anillo de la NBA en 1985, en Boston: era el 20 aniversario del único título de los Lakers en el Boston Garden. Ese es el anillo de campeón que Pat Riley ha llevado antes que ningún otro. ¿Ni siquiera en ese momento sintió ganas de volver a entrenar? No lo niegue, por lo que más quiera...
Bien, (con cierta emoción)... no sé si se verá de nuevo a otro equipo como ése. Creo que no. Yo estoy de acuerdo con lo que dice Jerry West, que también estaba allí: es el mejor equipo de baloncesto que jamás hayamos visto. No habrá otro equipo igual. Alguna vez se lo decía yo a ellos: "Nunca sabréis cómo son de grandes estos momentos hasta que todo haya acabado y todos estéis retirados".
Magnífico, pero estábamos hablando de volver a entrenar. ¿Ni siquiera a "ellos" o a sus herederos? ¿Ni siquiera volver a Los Angeles...?
¿Por qué preguntarnos eso? No, ya lo dije allí, en Los Angeles: me gustaría que mi reputación y mi palmarés quedasen como están. Me vale así, me gusta que me recuerden por esa década tan maravillosa. Lo mejor de ese legado es que quede intacto.
Dejando a un lado su etapa de los años 90 con los Knicks, y la final perdida ante los Rockets en el último suspiro, en 1994, nadie duda de que a usted se le recuerda por los años 80 y por el 'showtime' de Los Angeles Lakers. Y usted, ¿qué recuerda? ¿Qué tomaría ahora de aquellos años?
(Hubo un momento, a finales de los años 80, a las órdenes de Riley, en el que los Lakers llegaron a tener en nómina cuatro números uno de drafts de la NBA: Magic Johnson, Kareem Abdul-Jabbar, James Worthy y el bahameño Mychal Thompson. Con aquel equipo, Riley ganó la NBA en 1982, 85, 87 y 88).
Hay demasiadas cosas... aquél era el equipo ideal para ganar porque disfrutaba con la presión. Si les apretabas, a ellos les gustaba esa presión. Fueron demasiadas sensaciones. A veces, me preguntaba cómo yo podía haber terminado allí, con aquellos jugadores. A veces, en los entrenamientos, les decía: "No sé qué es lo que nos ha puesto juntos, ni sé por qué estamos juntos en este gimnasio, pero aquí estamos. Y sé que somos condenadamente buenos".
(En EE UU, Riley, que disfraza un puño de disciplina leonina con la apriencia de glamour y con trajes de Giorgio Armani, está considerado como uno de los grandes motivadores del país. Ha escrito dos libros y ha grabado un vídeo. Sus conferencias se han llegado a cotizar en miles de dólares).
¿Alguien romperá alguna vez el récord de anotación de Kareem? ¿Es comparable Shaquille O?Neal a Kareem? Usted mismo, que ha manejado los pasos de los dos...
Romper el récord de Kareem es posible, aunque él sea el atleta más admirable que yo nunca haya visto. Pero, por eso mismo, haría falta no sólo un atleta de talento anotador, sino alguien capaz de jugar en la NBA con toda consistencia durante 20 años. Hay muchos jóvenes jugadores en la NBA que están metiendo a la Liga dentro del Siglo XXI: LeBron James, Carmelo Anthony, Dwyane Wade, Allen Iverson... pero todos ellos tendrán que trabajar duro si quieren retar a la plusmarca de Kareem.
Segunda parte: Shaquille...
No se puede comparar lo que nosotros buscamos en Shaquille con lo que yo buscaba en Kareem, porque se trata de épocas y equipos distintos. Al traer a Shaquille, nosotros hicimos una reorganización, partiendo de la base de jugadores como Eddie y Damon Jones, Udonis Haslem o el mismo Wade. A Shaquille se le fichó para mejorar el juego y la producción del equipo y para que fuésemos capaces de competir con cualquiera. Había que lograr un balance de producción en todas las zonas, fortificado luego con Zo Mourning. A la vista de los resultados y con los cambios tácticos y el excelente trabajo de Stan Van Gundy, creo que se ha conseguido. No era fácil...
Cualquiera podría decir lo contrario...
Es preciso insistir en que Stan Van Gundy ha hecho un trabajo sobresaliente: recambio de jugadores e innovación de planteamientos, a la vista de la llegada de Shaq y la marcha de tres veteranos a los Lakers (Grant, Butler, Odom). Eso, en un club de Miami que ya jugaba playoffs. Esto no se hace de la noche a la mañana. Se trata de tomar decisiones rápidas y trascendentales... y de acertar en ellas. No me cansaré de elogiar a Stan, su compromiso personal... tanto como a Shaquille O?Neal, que nos ha dado lo mejor de sí.
Hecho todo esto, con Dwyane Wade estallando como una supernova, y con el equipo ya en segunda ronda de playoffs, ¿qué podemos esperar ahora de Miami Heat? ¿Se sienten capaces de batir incluso a los grandes equipos del Oeste?
Nunca puede saberse realmente hasta que nos veamos envueltos en una serie fuerte a siete partidos. Basados en lo que estamos haciendo durante toda la temporada, con 59 victorias y con el equilibrio que ahora tenemos, diría que hemos de tener confianza. Si Shaquille y Wade continúan a su ritmo, si hay buena producción de Eddie Jones, Damon Jones y Udonis Haslem, si nadie se lesiona... pues sí nos sentimos capaces de competir con cualquiera. Mourning nos da más esperanzas. Tengo muchas ganas de ver lo que este equipo puede hacer en las siguientes rondas.
Wade está asombrando...
Ha costado, ¿no?... no todos confiaban cuando lo elegimos en el draft. Había tenido lesiones y podía sospecharse que le faltaba ritmo para ser una gran estrella. Estamos empezando a ver grandes cosas en él: y, lo que es mejor, en playoffs. Es uno de los grandes favorecidos por la llegada de Shaq: la nueva estructura del equipo le ha hecho uno de los grandes de la Liga. El límite de este chico está en el cielo.
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Fue usted el embajador de Giorgio Armani en la NBA. Pero hubo algo más...
He tenido la suerte de estar en grandes organizaciones. Pero el compromiso siempre era ganar. Y recuerde esto: las estrellas no pueden brillar si no hay trabajo duro y si no hay sextos hombres como nuestros Michael Cooper y Kurt Rambis.



