ACB | Real Madrid - Pamesa

Debut estelar de Justin Hamilton en Vistalegre

Fue el gran revulsivo madridista para abatir al Pamesa.

<b>SORPRESAS. </b>Rakocevic estuvo apagado y Hamilton brillante.
Martín Tello
Actualizado a

Querer o no querer. El Pamesa es un equipo roto, una Vía Láctea de estrellas reventadas, sin brillo, que viajan ya desperdigadas por el vacío. La mitad de la plantilla está deseando comenzar las vacaciones; la otra mitad lucha a título particular por salvar el orgullo. Nada les une. Por eso han perdido diez de sus 12 últimos partidos. El Madrid quiere luchar por el título, quiere estar en la próxima Euroliga. Por eso inventa soluciones de urgencia para afrontar las adversidades. Y, sobre todo, por eso pelea. Con tenacidad, con hambre de gloria.

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Sin Bullock, sin Herreros y con medio Bennett, el Madrid dependía ayer más que nunca de su juego interior. Y la respuesta fue positiva. Pat Burke y Antonis Fotsis dieron un paso al frente. Respaldados por Hervelle se zamparon a Oberto y Tomasevic, el tándem mágico de las zonas, ayer una lamentable imagen de inoperancia. El Pamesa, sin embargo, tenía un gran Rigaudeau, un formidable Yebra. Gracias a ello aguantó hasta el descanso, con 8 triples en 11 intentos.

El Madrid, torpe ante la zona rival, con quintetos insólitos, con Reyes, Bueno y Stojic naufragando, necesitaba un plus. Lo encontró donde menos se esperaba: en Justin Hamilton, el recién llegado al que acompañaban desde Grecia referencias de jugador mediocre. Las dinamitó en el tercer cuarto: 17 puntos, catarata de triples y acciones positivas, tanto en defensa como en ataque, complementando la gran labor de Burke y Fotsis. Fue el revulsivo, se ganó a Vistalegre en diez minutos. El Real Madrid emergió del marasmo. El Pamesa desapareció en la nada. Caída de un imperio que nunca lo fue.

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