ACB | R. Madrid 83 - Lleida 65

El Madrid recupera la confianza

El Real Madrid no acusó las bajas de Reyes y Sonko y ganó uno de los partidos más cómodos de la temporada.

Actualizado a

El colista de la ACB abrió un paréntesis en la ajetreada agenda del Real Madrid, cargada de partidos ante rivales que exigen lo máximo, antes de que los blancos se jueguen la Euroliga a una carta ante el CSKA Moscú en la próxima jornada continental y reciban al Unicaja en el siguiente compromiso liguero.

El Lleida, sin Alberto Angulo por lesión, respondió al perfil tipo de un equipo en situación de descenso. La angustia que le atenaza por su mala clasificación afloró en Vistalegre acompañada demasiado a menudo por una falta de espíritu que resulta incompatible con la permanencia.

Los ilerdenses encajaron un rotundo 23-7 en los seis primeros minutos sin ni siquiera rebelarse a través de faltas o gestos de rabia. Nada de nada, sólo encajar canastas y bajar la cabeza, algo que el técnico Paco García no podía tolerar. Perder es posible, pero regalar la victoria no. Al menos hay que defender o intentar defender.

Tan fácil lo vio el Madrid que la incorporación de tres hombres a un tiempo en el quinteto catalán -el estadounidense Rasheed Brokenborough, el argentino Gaby Fernández y Gianella- le recordó que aún había partido. Los triples del norteamericano y la mayor concentración general evitó que el partido acabara apenas empezado. La mejoría condujo al Lleida hasta el descanso en medio de un lento descuento en el marcador.

El Madrid, sin apartarse de un guión pensado para ahorrar fuerzas, preservar lo máximo posible a los hombres más exprimidos, movió el banco tranquilo mientras explotaba el amplio colchón levantado a partir del irlandés Pat Burke, el francés Mickael Gelabale y Alberto Herreros.

Los once puntos (45-36) de margen que quedaron después de los dos primeros cuartos todavía daban opciones al Lleida. Pero el entrenador blanco, Bozidar Maljkovic, preparó a los suyos para resolver el compromiso sin complicarse la vida en cuanto volvieran a la cancha.

Noticias relacionadas

Lo último que quería el serbio era sufrir contra el colista, estropear una mañana idónea para tomarse un pequeño respiro. El objetivo tampoco revestía mayores complicaciones siempre y cuando hubiera una mínima tensión. Bastó que el Madrid subiera la intensidad defensiva hasta un tono aceptable para derrumbar al Lleida.

El efecto de verse nuevamente relegados acabó con la escasa dureza mental de los ilerdenses, aplastados por las urgencias propias y una brecha que enseguida les puso a veinte puntos de su anfitrión.

Te recomendamos en Más Baloncesto

Productos recomendados