Bennett y Herreros evitan otro batacazo madridista

El Gran Canaria encuentra siempre la aguja en el pajar. ¿Le quitan a Vandiver? Pues incorpora a Hopkins. ¿Le quitan a Larry Lewis? Pues descubre a Marcus Goree. ¿Se lesiona Gonzalo Martínez? Ningún problema: allí estaba Billy Keys, escondido en la CBA, donde los poderosos con mucho dinero y mala información no acertaban a encontrarle.
Y yo me pregunto, ¿qué habría pasado si la fatiga no hubiese lastrado a Billy Keys tras controlar de forma implacable el partido durante 29 minutos? Pues, seguramente, que el equipo canario habría dado la sorpresa en Vistalegre, devolviéndole al Madrid la victoria a domicilio de la primera vuelta. Sin embargo, bastó que Pedro Martínez diese unos instantes de reposo a su base americano para que el Madrid saliese del pozo. Con un parcial de 14-2 en sólo tres minutos (50-53, 64-55) el Real se liberó del yugo canario y caminó ya con firmeza hacia la victoria.
Pero Billy Keys, bien respaldado por el polivalente Jim Moran, fue el amo y señor de lo que ocurría en la cancha durante tres cuartas partes del choque. En los primeros 20 minutos estuvo de manual: marcó el tempo de juego, movió a su equipo con inteligencia, superó a Bennett y anotó 13 puntos, tirando lo justo. El Gran Canaria, con más recursos y concentración que su ilustre adversario, se escapó varias veces a 8 puntos (24-32, 33-41...) y sembró la alarma en las gradas.
Carrusel.
Maljkovic, enfadado, colaboró al desconcierto de su equipo cambiando constantemente de jugadores y sistemas. Ningún quinteto blanco se mantenía en pista más de tres minutos. A excepción de Sonko (griposo), los diez restantes entraron y salieron como en un tiovivo.
En el tercer cuarto cambió la situación. El cansancio frenó a Keys, Bennett pasó a controlar el choque y Maljkovic dio más continuidad a sus jugadores. Pero tuvieron que ser los veteranos Bennett (también griposo) y Herreros quienes solventasen el atasco. La batería de hombres altos (Reyes, Burke, Bueno, Fotsis, Hervelle...) mostró tantas carencias como buenos propósitos. Esta vez no les faltaron balones ni oportunidades, pero no supieron rentabilizarlos.
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Boza Maljkovic "El público y Bennett, decisivos"
Quiero darle la enhorabuena a Bennett porque ha jugado enfermo. Su labor ha sido decisiva, así como la ayuda del público en los momentos más necesarios. Hemos salvado este partido que se inició mal, con defensa floja y sin velocidad, pero me preocupa el partido del jueves contra el CSKA. Sonko sigue con fiebre y es el más afectado, pero no es el único griposo o con problemas físicos".




