El baloncesto azulgrana saca de quicio a Laporta
Bartomeu deja en evidencia la gestión del presidente en la sección.


A Joan Laporta, presidente del Barcelona, le salieron ayer varias veces los colores en la presentación de Manolo Flores, hasta ahora director general de la sección de baloncesto, como nuevo entrenador del primer equipo azulgrana en sustitución del dimitido Joan Montes.
Le salieron especialmente cuando el directivo responsable de la sección, Josep María Bartomeu, reconoció, treinta y seis horas después de que el anterior técnico hubiera presentado su dimisión, que "sólo he hablado del tema con el presidente media hora antes de la presentación".
Laporta, que anteriormente ya había tenido que asumir la responsabilidad de la directiva en la mala planificación de la temporada, estropeó aún más la situación al revelar que "hace una semana nos reunimos Bartu (así llamó a Bartomeu), Flores y yo, y tomamos la decisión de que, en el caso de dimisión de Montes, porque el propio Flores ya apuntaba esta posibilidad, sería él mismo el técnico hasta final de campaña".
Fue el triste colofón a una rueda de prensa muy dura para el presidente azulgrana, que tuvo que apretar varias veces los dientes para no salirse de sus casillas. Quizás porque llegó confiado en que la presentación de Flores como técnico sería un mero trámite. Además, el propio Flores agravó más la situación cuando reconoció, porque esa era su labor como director general de la sección, haber mantenido, ese mismo fin de semana, contactos para contar con un relevo en el caso de que Montes dejase el banquillo barcelonista.
El enfrentamiento se inició apenas comenzada la rueda de prensa, cuando Bartomeu señaló que "la culpa de la situación actual no es de los técnicos y jugadores, sino de los errores de la junta directiva en las decisiones tomadas a principio de temporada. Hemos de aprender de ellos para que no vuelvan a cometerse. Como dice aquella frase: "Lo que funciona bien, no lo toques".
Apoyo
. Bartomeu añadió que "los jugadores han ganado dos títulos (Supercopa de España y Liga Catalana) y son un equipo competitivo. Es ahora más que nunca cuando pedimos el apoyo y la ayuda de socios y abonados".
Laporta también dijo sentirse responsable, aunque lo matizó así: "En último término, la responsabilidad es siempre de la directiva. Pero habrá que hacer los análisis a final de temporada. Si se llega a una debacle, habrá tiempo para analizar el porqué de la misma".
El presidente también rectificó respecto a su calificación de la temporada como de transición: "Aunque sea así, no quiere decir que dejemos de luchar por todos los títulos en disputa".
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División en la directiva y Obradovic, objetivo
Por mucho que quiera disimularse, la verdadera crisis de la sección de baloncesto viene de la división en la directiva azulgrana. Cuando en abril del pasado año Joan Laporta decidió nombrar a Valero Rivera como director general de las secciones profesionales del club, Josep María Bartomeu, hombre muy cercano a Sandro Rosell, se opuso a esa designación. Posteriormente, el cese en septiembre de Antonio Maceiras, director general de la sección, y la posterior destitución de Svetislav Pesic, tampoco fueron compartidas por el directivo, aunque tuvo que aceptarlas. Incluso ayer se mostró sorprendido por las palabras del presidente respecto a la planificación de la próxima temporada: Bartomeu había movido los hilos por Imbroda, pero Laporta lo paró y se habla del fichaje de Zeljko Obradovic.



