Adiós al liderato con la mayor paliza del año
Ambiente de lujo en un Vistalegre abarrotado. Era la sexta vez esta temporada que medían fuerzas los grandes colosos madrileños, pero eso no restó interés ni público. Y la parroquia colegial disfrutó con un triunfo holgado de los suyos. El partido tuvo un ritmo febril que no soportó el Real Madrid.

Llora, Madrid, llora. El seguidor estudiantil, profundo conocedor del baloncesto, sabe que el Madrid de ayer era, como mucho, la mitad de sí mismo, pero eso no quita un gramo al regustillo. Llora, Madrid, llora. Te quedas sin liderato ("¡Gora Baskonia!") y te quedas con la mayor derrota de la temporada. Llora, Madrid, llora. "¿Y dónde está la Copa? (¡U-ni-ca-ja, U-ni-ca-ja!)".
Entre el derby de Copa y el de anoche mediaban, para el Real Madrid, tres partidos durísimos (Tau, Unicaja, Scavolini); para Estudiantes, ocho días de pausa y entrenamientos tranquilos. Por eso hubo 9 minutos de dominio inicial blanco (11-21) y 31 de festival estudiantil (84-50).
Cánticos
Porque el Real, en efecto, empezó fuerte. Maljkovic sacó del ostracismo a Stojic, a Bueno (virtualmente inéditos en la Copa) y a base de triples (Burke, Bennett, Bullock, Stojic) se escapó a diez puntos (11-21). Los hinchas madridistas camuflados en las gradas de Vistalegre esbozaban sonrisas. Podía ser la quinta victoria en el sexto derby de la temporada.
Pero el viento cambió radicalmente de dirección. Azofra dejó la batuta en manos de Sergio Maravilla y el tinerfeño despertó al Estudiantes, revolucionó el partido y le puso al juego una quinta velocidad que el Madrid no pudo seguir. Con 11-2 de parcial los colegiales nivelaban el tanteo (27-27, min. 16) y a partir de ahí ya sólo hubo un color sobre la pista: el azul de Estudiantes.
Se fue apagando el Madrid, como corderito exangüe, y se agigantó su rival, al que los suplentes (Vidaurreta, Loncar, Sergio...) se le hacían héroes. Estalló la fiesta en las gradas. Y, por supuesto, la Demencia multiplicó dardos sobre los traidores: "Felipe, gracias por irte; Felipe gracias por irte". "Herreros, ¿donde están los trofeos?".
Bennett intentaba tirar del carro, pero sólo Felipe Reyes lograba acompañarle. Cuando Gelabale evidenció que también él estaba roto, que ni rebotes, ni puntos, ni asistencias, quedó claro que al Madrid no le salvaba nadie. Esta temporada había sufrido dos derrotas por 15 puntos. Ayer vez cayó por 24. Llora Madrid, llora. Liga, Copa y Euroliga aún es demasiado para tí.
Para Estudiantes lo mejor es que se mantiene entre los ocho primeros de la Liga, los que disputarán el título. Lo demás (revanchas, cortes de manga, regodeo) es pura (y grata) anécdota.
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Ha sido un triunfo importante para nosotros, porque el Joventut nos había metido presión con su victoria por la mañana, que podía dejar al Estudiantyes fuera de los puestos de playoff. El Madrid no era esta vez el verdadero. Ha acusado el cansancio de sus últimos compromisos. Nosotros, en cambio, no estamos ya en la Euroliga y por primera vez en mucho tiempo hemos tenido libre una semana entera".




