Copa del Rey | Unicaja campeón

Herrmann: "Una alegría que ayuda a salir adelante"

Cabezas: "Ya era hora, llevábamos años muy cerca"

<b>CIUDAD EN FIESTA. </b>En las calles céntricas de Málaga estalló el bullicio tras el éxito del Unicaja.
Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
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Bocinazo final y locura malagueña en el pabellón, convertido en un Martín Carpena en plena Zaragoza. Walter Herrmann volvió a ser el más intrépido: se subió a la canasta y arrancó la red del aro como recuerdo: "Esto va para mi mujer. Esta Copa es una alegría que ayuda a seguir saliendo adelante. Es para esta afición increíble". ¿Y en qué pensaba cuando, arrancada ya la red, se ha quedado sentado en la canasta y mirando a las gradas?, le preguntamos en plena carrera. "Pues ha habido un momento en que no pensaba en nada; sólo estaba disfrutando del triunfo".

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Herrmann bajó por fin de las alturas, aunque de inmediato ayudaba a Fran Vázquez a subirse al otro tablero. "Cuidao, que me caigo", soltó el de Lugo con un acento contagiado por tanto andalucismo. Unicaja viste de verde y blanco, los colores de Andalucia. Especialmente orgullosos se sentían, por tanto, Carlos Cabezas, Berni Rodríguez y Jesús Lázaro, los dos primeros malagueños y el tercero cordobés. "Esto es la leche", decía Lázaro, el bromista del grupo. "Ya era hora. Llevábamos muchos años cerca y al final la Copa es nuestra", decía Cabezas. Llegó Rafael Fernández, el presidente, y todos se hicieron la foto con él. Y bañaron en champán a Scariolo, que hasta entonces había preferido seguir en un segundo plano la fiesta de sus muchachos. "Estoy muy contento por la felicidad de la afición y de los jugadores, que lo pasaron mal al inicio", comentó el italiano.

El concurso consistía en ver quién gritaba más. Gritaba Garbajosa al saltar sobre Vázquez y caer sobre dos sillas. Y lo hizo Bremer al quitarse la camiseta y ondearla a modo de bufanda: "We are the champions of the world", cantaba mientras recogía con el grupo la Copa de manos de Eduardo Portela y Jaime Lissavetzky. Todos ellos se fueron al vestuario, pero cinco minutos después volvían a la cancha y subían a las gradas. Zaragoza era Málaga.

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