Euroliga | Prokom Sopot 78 - Estudiantes 74

Estudiantes se despide de la Euroliga

La derrota en Polonia, novena que sufre Estudiantes, ha certificado el adiós del conjunto madrileño a la Euroliga.

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El Estudiantes dijo adiós a la Euroliga en Sopot, donde encajó su noveno revés en la competición y dilapidó las escasas opciones de supervivencia y de clasificación para el "Top 16", hacia donde se dirige el conjunto polaco, que aprovechó la zozobra del bloque madrileño para encarrilar su presencia entre los mejores del torneo.

El cuadro colegial, que afrontó la visita al Olivia Sport Halle con sus aspiraciones sostenidas por las matemáticas y sin margen de error, no se desmarcó de la discreta imagen que ha evidenciado en el trayecto continental y no dio sensación de ganador, a pesar de que a falta de dieciocho segundos Hernán Jasen tuvo en su mano la posibilidad de alterar el destino del partido.

Pero el Estudiantes en Europa no ha estado a la altura de las grandes faenas. Marginado en ocasiones por la fortuna, quedó mediatizado por la presión y las urgencias. Fue evidente ante el Sopot, un bloque sólo alumbrado por la inspiración. Que estuvo a punto de echar por tierra su esfuerzo a pesar de la inconsistencia estudiantil.

Quedó palpable desde el comienzo. Cuando la velocidad que el conjunto polaco imprimió a sus transiciones desorientó la puesta en escena colegial, sometido al acierto de los locales y a la dependencia de una situación que se convirtió, inicialmente, en un "correcalles".

Sólo la constancia de Carlos Jiménez sostuvo a los madrileños, que pagaron el gasto del esfuerzo por intentar equilibrar el marcador. Un triple del base lituano Tomas Pacesas extendió la renta del Sopot (11-16, m.3).

José Vicente Hernández, técnico colegial, implantó una defensa zonal para dilatar los ataques de su rival. La decisión pronto dio resultado. El Estudiantes frenó la alegría ofensiva del cuadro polaco y se asentó sobre la pista.

Decisivo tercer cuarto

Jiménez se multiplicó. Especialmente en los dos primeros tramos, que cerró como máximo anotador de su equipo -diez puntos- y como el mejor reboteador del duelo -siete rechaces-. Pero la irrupción del base Istvan Nemeth frustró el crecimiento colegial, cuya recuperación fue evidente en el marcador hasta la puesta en escena del jugador húngaro, que firmó consecutivamente, tres cestas de tres puntos en cuatro intentos y se marchó al vestuario con trece tantos. Los justos para evitar que su equipo afrontase el intermedio con desventaja (35-35, m.20).

A la vuelta del descanso el Estudiantes fraguó su propia tumba. Perdido por la desorientación y las pérdidas de balón, se diluyó ante la eficacia del Sopot, que completó sin fallo cada uno de sus ataques (45-39, m.24). A la eficacia de Nemeth se unió la del pívot polaco Adam Wojcik -veinte puntos-.

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El tercer cuarto supuso el hundimiento del cuadro madrileño (60-49), que buscó la recuperación en el cuarto. Sobre todo en el tramo final, cuando las opciones eran mínimas. Un parcial de 1-9, que coincidió con dos triples de Iker Iturbe y Andrés Miso, despertaron las opciones visitantes. Pero en pleno desconcierto polaco, Jasen erró una bandeja (74-72) a falta de dieciocho segundos, que hubiera iluminado su camino.

El error del hispano argentino y los tiros libres terminaron por condenar al Estudiantes, que a falta de dos jornadas para el cierre de la fase inicial emprende su despedida de la Euroliga.

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