ACB | Estudiantes 104 - Pamesa 106

Llompart ejecutó a un bravo Estudiantes

Decisivo triple en el último suspiro de la prórroga

<b>HÉROE</b>. Llompart es felicitado por sus camaradas tras el enceste ganador.
Martín Tello
Actualizado a

Un killer profesional siempre cumple sus encargos. El Pamesa envió un par de ellos a Vistalegre, ambos con el compromiso de liquidar al Estudiantes. Primero lo intentó Igor Carlos Rakocevic, el pistolero más temido en la ACB. Pero sus cuatro dianas triples en la primera parte no fueron suficientes para abatir al Estudiantes. Al contrario: a 3 segundos y 9 décimas del final el equipo madrileño tenía la victoria en su mano (104-103), tras cuarenta minutos de lucha sin cuartel y una prórroga apasionante. Ningún problema. Pedro Llompart, aprendiz de killer, metió la última bala en su fusil, ajustó la mira telescópica y, entre una nube de guardaespaldas que se echaban sobre él, apretó el gatillo. Estudiantes, con un agujero en la frente, cayó al suelo. Victoria del Pamesa.

Trepidante. Si yo fuese jugador pediría muchos partidos así, aunque hubiera de perderlos. Estudiantes tiene bastantes detalles que lamentar (14 tiros libres desaprovechados; ausencia de su director titular, Nacho Azofra; falta de picardía para provocar las quintas personales de Rakocevic y Tomasevic; atasco anotador entre los decisivos minutos 38 al 42...), pero también virtudes de las que sentirse orgulloso. Por ejemplo, resistir con entereza el vendaval Pamesa, el tsunami naranja. O los impagables minutos de experiencia acumulados por los jóvenes Sergio Rodríguez y Jasen II. O los partidazos de Iker Iturbe, Pancho Jasen y Rubén Garcés, dentro de una envidiable actitud colectiva.

Fue, por encima de todo, un partido precioso, un magnífico espectáculo, con recital encestador en la primera mitad (56-56). En los dos primeros cuartos el Pamesa asombró con los triples (10/16), pero Estudiantes encontró réplica adecuada (7/13), el último de ellos logrado por Iker Iturbe desde 20 metros, sobre la sirena que llamaba al descanso. En las gradas, catorce mil aficionados y reivindicaciones de la Demencia contra los oligopolios de poder colegial. Sabroso manjar en la cancha y buena salsa en el anillo. Me apuesto lo que quieran a que ningún espectador se aburrió ayer en Vistalegre.

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