Kobe contra Shaquille: el partido del año en la NBA
El pívot vuelve a la cancha de los Lakers con Miami


La Hoguera de las Vanidades que arderá mañana en el Staples Center, en el mediodía de Los Angeles, se encendió en realidad este verano. El final de Phil Jackson en los Lakers comenzó el 30 de enero de 21004, cuando subió a las oficinas del director deportivo, Kupchak, y proclamó: "No entrenaré el año próximo a este equipo si Kobe Bryant está aquí. Traspásenlo ya".
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Pero Jackson midió mal sus fuerzas: Kupchak fue con el cuento al propietario de los Lakers, el playboy Jerry Buss, que de inmediato aparcó la renovación de Jackson y congeló la ampliación contractual de Shaquille O´Neal, ya con 32 años. "Mi padre siempre apostará por Kobe: es la superestrella joven que le va a vender abonos durante los diez próximos años", advirtió a Jackson una fuente privilegiada: su compañera sentimental, Jeanie Buss, la escultural hija de Jerry, a la que papá le ha dado una vicepresidencia de operaciones en los Lakers.
Derrota. Tras perder la final ante los Pistons, Buss no le ofreció la renovación a Jackson y Shaquille pidió el traspaso. "Me pusieron en un compromiso, porque yo iba a salir al mercado como agente libre, y salí. Si me iba, es que dejaba solos al equipo y a la ciudad. Si me quedaba, es que Jackson y Shaquille se habían ido por mi culpa. Vaya situación, ¿no?". Esto dijo Bryant, justo tras estampar 29 puntos a los Hornets. "Kobe es un Chevrolet Corvette, yo un muro de ladrillo. Y ya se sabe lo que le pasa a un Corvette cuando choca con un muro", dice Shaquille. "Es gracioso: yo pondría una escalera y saltaría sobre el muro", responde Kobe, el "Corvette". "Lo más triste es que juntos ganaron tres títulos y ahora quizá nunca ganen ya ninguno más". Buenísima frase. La dijo uno que entiende: Charles Barkley.



