El Cibona aprovechó las bajas del Real Madrid
No hubo revancha para el Real Madrid en Croacia, ya que volvió a perder ante el Cibona, que se impuso en Zagreb con mucha más claridad que lo había hecho en Vistalegre, en la primera jornada de la Euroliga. El Real actuó con uniforme verde, ya que Air France extravió su equipaje.

Sin chispa y sin capacidad de reacción. Y, además, con camisetas verdes. Por Zagreb pasó un Real Madrid doblemente desconocido, que acabó vapuleado por un Cibona guerrero e implacable. La causa del cambio de uniforme fue que Air France extravió el equipaje del conjunto español, que tuvo que recurrir a una equipación de urgencia. La falta de fuelle y de recursos estuvo en las lesiones y el cansancio. Las bajas de Antonio Fotsis y Antonio Bueno, con sendos esguinces de tobillo, dejaron al Madrid muy limitado en su juego interior. Y la ausencia de Elmer Bennett (otro tobillo rebelde), aunque cubierta temporalmente por Troy Bell, se notó también en dirección (15 pérdidas) y en triples (4/19, 21 %).
Con semejantes hándicaps no es extraño que el Real se viera siempre desbordado por un Cibona que es fortísimo en su ambiente y que, además, estaba repleto de confianza tras su victoria en cancha madridista (69-70) en la primera vuelta.
Con un quinteto inicial de circunstancias, en el que Bullock estaba acompañado por cuatro nuevos en la plantilla (Bell, Gelebale, Hervelle y Reyes), el Real aguantó relativamente bien el primer cuarto (16-13), pero a partir del segundo el Cibona se escapó progresivamente en el marcador, lanzado por un Marko Popovic al que el Pamesa lamentará haber dejado irse. La diferencia pasó pronto la cota de diez puntos y, aunque el Real cumplía en defensa, en ataque sufría muchísimo para elevar su cuenta. Demasiados pases perdidos, muy poco acierto desde la línea de tres puntos, inexistente juego interior, pese a que Felipe Reyes luchaba como un jabato y salvaba los rebotes.
Fatiga. Una vez más, Sonko y Bullock tiraron del carro. Sonko frenó a Popovic y, además, aportó algunas canastas importantes. Bullock enlazó algunas rachas positivas y sacó temporalmente del atasco al Madrid. Pero allí terminó todo. Lo demás era sequía. Jugadores importantes como Herreros o Gelabale no pudieron con la agresiva defensa croata; y menos aún otros con menos capacidad resolutiva, como Hervelle o Burke.
En el Cibona, en cambio, sumaban todos. Sus jugadores exteriores lanzaban con buen porcentaje y a ellos se añadían también sus pívots, versátiles como de costumbre. Al llegar el último cuarto el Madrid había evitado que el Cibona rompiese el partido (58-48), pero a costa de un gran desgaste defensivo, recortando tirones locales a 11 o 12 puntos.
Maljkovic, consciente de las limitaciones, maniobró a la desesperada, recurriendo a una defensa en zona que podía ser un suicido ante un rival repleto de fusileros. Y lo fue. El Cibona abrió brecha definitivamente (62-48) y el Real se resignó.
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