Demolición de unos Lakers de pacotilla
72-82 en el Staples Center

Casi como el "Recordad Pearl Harbor" del General MacArthur: ése fue el número inspirador, mágico y motivador que escribió Mike Fratello en la pizarra del vestuario de los Grizzlies. 18-0: hasta ayer, el yugo que suprimía la misma existencia de los Grizzlies como franquicia en la casa de los Lakers. Y el yugo saltó en pedazos, destrozado por una cadena de hierro que comenzó a forjarse el día en que los Lakers escogieron quedarse con Kobe Bryant y traspasar a Shaquille O´Neal.
Noticias relacionadas
Una zona 1-1-3 de Fratello, que podía abrirse al perímetro gracias al "no juego" interior de los Lakers, bastó para dejar a Bryant en... dos canastas de 16 intentos. Una de ellas fue la primera del partido. Cuando no había zona, Posey y Jones acosaban al niño problemático de los Lakers. Desde el 2-0 de Bryant, mandó la chispita de los miniLakers (sin Brian Grant, Devean George, ni Divac, a quien hizo crisis su hernia discal)... hasta que el comandante Gasol mandó parar desde el puente de mando. En la primera parte, Pau parecía lento y cansado, tras su jornada (20 puntos) del día anterior ante los Clippers. En el último minuto del primer tiempo, Gasol anotó su primera canasta.
Pero en el tercer cuarto, Pau, furioso con ocho puntos en el tirón decisivo, fue una luz brillante que deslumbró a estos pobres Lakers. Dos tiros libres de Gasol marcaron el 56-56. Y en el minuto 26, Pau palmeó con facilidad el 56-57. Entre medias, tapón celestial a Kobe. Un triple de Battier sobre la sirena del tercer cuarto (63-69) sentó a los Lakers en la lona de su pista amarilla. No se iban a levantar. Al final, 14 puntos, 11 rebotes y cinco tapones de Pau. Los Lakers de ahora son un cadáver nada estupendo. Y Gasol, un sensacional jugador. Recordad Pearl Harbor, recordad a Pau.



