Eurofestín madridista a costa del Estudiantes
Aplastante victoria del Real sobre su vecino madrileño en el derby de la Euroliga. Pese a la ausencia de Bennett (resentido de su lesión de tobillo), el equipo de Maljkovic recuperó la senda victoriosa. Estudiantes falló con estrépito y ha caído ya tres veces en esta campaña ante el conjunto blanco.

Para ser grande en Europa (como antaño) el primer paso era recuperar la hegemonía en casa (como antaño). Ese fue el primer capítulo que escribió Maljkovic en el retorno al pasado madridista (Trofeo de la Comunidad) y pocos días después lo ratificó con otra victoria sobre Estudiantes en la primera jornada de Liga ACB. Ayer, en Euroliga, tercera demostración de poderío madridista frentre al equipo colegial. El primer equipo de Madrid vuelve a vestir de blanco.
Se esperaba emoción y pasión en el euroderby, pero resultó anodino, descafeinado. El Real Madrid (que tiene plaza de invitado) masacró a un débil, torpe, aturdido Estudiantes, que no justificó su condición de subcampeón español. El Madrid, herido por las tres derrotas de sus últimos compromisos, puso motivación, intensidad y concentración en la pelea. Estudiantes, que parecía estar en alza, con cinco éxitos de tacada en ACB y uno en Euroliga, fue un espíritu inanimado y errante sobre la pista. El Madrid encarriló la victoria en el primer cuarto (24-16) y la sentenció en el segundo (59-33), tras un hachazo de 26-5 en el que hubo festival de ataque madridista ante la pasividad incomprensible de su adversario.
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Estudiantes falló en todo. No tuvo juego interior porque Garcés, atenazado por el recuerdo de la tangana en el derby anterior, fue una sombra de sí mismo. No tuvo dirección, porque Sergio y Azofra rivalizaron en pérdidas de balones. Y no tuvo perímetro, porque Loncar y Jasen estuvieron en eclipse. Los errores comenzaron por el entrenador, Josevi Hernández, que a los seis minutos sentó a los dos únicos jugadores que habían empezado bien: Iturbe (10 puntos en los primeros cinco minutos) y Carlos Jiménez. Maniatado Estudiantes por su propio técnico, el Madrid tomó descaradamente el mando y del 11-15 adverso en el citado minuto 6 pasó a 24-16 como cierre del primer cuarto, con parcial de 13-1. En ese cambio absoluto de decoración influyeron también los retoques efectuados por Maljkovic en su quinteto inicial, en este caso para mejorar: Gelabale y Sonko en lugar de Stojic y Herreros.
Cuando Mous Sonko se puso al volante fue como si Michael Schumacher cogiera su Ferrari. El Madrid voló. Transiciones, triples, rebotes, intercepciones... Total: 35 puntos en el segundo cuarto. Sólo dos balones perdidos hasta el descanso, 8 de 16 triples y 17 rebotes. En el minuto veinte, derby finiquitado.




