ACB | R. Madrid 81 - Etosa Alicante 61

Linimento Herreros para el golpe del Camp Nou

Sigue la racha impecable del Real Madrid en la ACB, donde queda destacado al frente de la tabla, con diez victorias en diez jornadas. El Etosa Alicante, equipo revelación con el que compartía liderato, defraudó en su visita a Vistalegre y nunca fue rival serio para los jugadores de Maljkovic.

<b>DESNIVEL. </b>Felipe Reyes lanza ante De Miguel. Los pívots madridistas fueron superiores a los del Etosa.
Martín Tello
Actualizado a

Porque hay dos modos de ganar una carrera: correr más que el rival... o partirle una pierna en los tacos de salida. Maljkovic optó por la segunda fórmula: prescindió de los artistas en el quinteto inicial, comenzó el encuentro con la brigada de zapadores (Sonko, Stojic, Gelabale, Burke) y el Etosa se notó inválido antes del primer paso. Consecuencia: 10-0 en cuatro minutos. El bi-reinado de la Liga empezaba a ser virreinato merengue en exclusiva.

Vistalegre ha dictado sentencia. La jornada diez ha puesto a cada cual en su sitio. Al Madrid le ha devuelto al pasado triunfal, cuando arrollaba por 20 puntos a quien osaba discutirle la supremacía, y al Etosa Alicante le ha dicho que los milagros sólo duran nueve días: al décimo, la cruda realidad.

Diferencias. Sí: cada cual en su sitio. Maljkovic, en el de constructor de formidables maquinarias de guerra, con cazas (Herreros, Bullock, Bennett, Gelabale, Reyes) y con bombarderos (Sonko, Stojic, Hervelle, Fotsis, Bueno, Burke). Y Trifón Poch en el de hábil artesano que compone artilugios útiles con material reciclado. Ayer quedó claro que en la plantilla alicantina sólo hay un jugador no controlable por una defensa férrea: Quincy Lewis. Los demás, clase media tirando a pobre. Tiene mucho mérito y mucho misterio que Trifón Poch haya llevado tan alto un globo con tanta carga.

Esta vez no estaba Florentino en el palco de Vistalegre. Fallo. Se perdió su ración de bálsamo Herreros para el catarro del Camp Nou. Y es que el capi está excelso, en un creciente idilio con el público que es el premio a muchos años de constancia, de tragar sapos y amarguras. Se ha roto el muro de cristal, el divorcio equipo/público que llenaba de silencios culpables los partidos del Pabellón. Ahora vibran al unísono. Ayer, Vistalegre entero coreó el nombre de la metralleta nacional, e hizo la ola, y se divirtió viendo un Madrid voraz y veloz del que ya solo quedaba noticia en las enciclopedias más antiguas. Aquel tiempo en que tras una final perdida en fútbol, Saporta podía decirle a Bernabéu: "Siempre nos quedará el baloncesto, don Santiago".

Sin Bennett. El presunto choque en la cumbre, dos gallitos mostrándose los espolones, fue en la práctica un recital madridista ante un Etosa primero sorprendido, luego abrumado y por último resignado ante la potencia y fiereza del rival. ¿Y estos acaban de pegarse un palizón con prórroga en Belgrado? Se preguntarían los hombres de Trifón al sufrir la defensa y los contragolpes del cuadro merengue. No estaba Bennett, pero Sonko y Bullock sacaron adelante la tarea, con bastantes balones perdidos (20), pero con excelente ritmo. Falló Stojic, nervioso, bloqueado mentalmente, y estuvo dormido Hervelle (mucho ajetreo en poco tiempo), pero cumplió Gelabale y Herreros jugó por todos, se multiplicó en el perímetro. Primer balón en sus manos, primer triple. Y dos más en carrerilla. Cuando Scariolo quiso echarle parecía una reliquia de 32 años; ahora es un chaval de 35. Lo que hace el entorno.

Quincy Lewis, el triplista letal, contra todo el Madrid. Una masacre. Sentencia en el minuto 29 (60-41) y un sólo invicto en la Liga. El Madrid de Maljkovic.

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Siete años sin una tacada igual

Hay que remontarse a la campaña 1997-98 para encontrar otra racha de diez victorias consecutivas del Madrid en la ACB. Aquella serie se quebró en la undécima jornada. En Liga ACB, el mejor arranque blanco es de 15 victorias (87-88).

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