Euroliga | Estudiantes 84 - Climamio 97

El líder de la Lega enseña músculo en Vistalegre

El conjunto italiano ha demostrado en Madrid por qué es uno de los mejores equipos de su país y de la Euroliga, torneo en el que es uno de los favoritos al título.

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El Fortitudo Bolonia, una de las escuadras clásicas de la canasta continental, exhibió en Vistalegre el momento dulce que le acompaña y las virtudes que le han situado mantienen al frente de la Lega, en competición nacional, y le mantienen invicto en la Euroliga tras enfrentarse al Olympiacos griego, al Efes Pilsen turco y al Estudiantes.

La falta de acierto ofensivo difuminó el potencial del conjunto italiano durante los primeros cinco minutos. El Fortitudo, ahora bautizado Climamio por cuestiones de patrocinio, distaba mucho de la imagen de equipo con un 9-1 en la Lega y un 2-0 en la Euroliga. Además, el Estudiantes se encontraba cómodo sobre la cancha y fluido en ataque, así que asumió el control del partido sin demasiadas complicaciones.

El técnico de los boloñeses, el croata Jasmin Repesa, prescindió del enorme Dalibor Bagaric (2,16 metros) para dar entrada al esloveno Matjaz Smodis, más bajo, pero mucho más polivalente. El ex jugador del Olimpia Liubliana apareció en cancha a los cuatro minutos y cerró el cuarto con trece puntos en su cuenta (27-22). La producción del esloveno evitó una amplia escapada local y, además, sostuvo al Fortitudo en una fase de gran baloncesto madrileño.

La velocidad en las transiciones desmontaba la defensa italiana, considerada una de las mejores del continente, y ponía por las nubes a Repesa, que se desgañitaba en la banda para pedirles mayor atención en el balance defensivo a los suyos.

La reacción italiana empezó a gestarse en el segundo cuarto con los triples de Ruben Douglas. El estadounidense se alió con el serbio Milos Vujanic para ir cerrando huecos desde los 6,25 metros y, a falta de dos segundos para el descanso, volvió al arco para adelantar por primera vez al Fortitudo (42-43), que entró al vestuario por delante (44-45).

La falta de acierto que retrasó al equipo italiano en el marcador desde el principio había pasado a mejor vida. Tanto que, de salida en el tercer cuarto, el internacional 'azzurro' Gianluca Basile conectó tres triples seguidos para lanzar al Fortitudo. Douglas, por supuesto, contribuyó al latigazo italiano con un cuarto obús de valor añadido (46-57). Esos doce puntos, anotados en dos minutos, a velocidad de vértigo, dejaron al Estudiantes en una situación muy comprometida.

La maquinaria atacante de los boloñeses había dado la vuelta al choque en un abrir y cerrar de ojos y, aunque volvió a pararse ante la vuelta de tuerca que los madrileños dieron a su zona 2-3, el partido ya estaba en el terreno que más les convenía (63-70 m.30).

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El Estudiantes, ya se sabe, es un bloque inconformista, incapaz de arriar la bandera. Iker Iturbe y Andrés Miso emularon a Douglas y a Basile, subcampeón olímpico en Atenas 2004, y lograron que el partido siguiese abierto, aunque a cada segundo que pasaba el Fortitudo agrandaba su aura ganadora.

El rodillo italiano finiquitó la cuestión con la mitad del último cuarto todavía iluminada en el crono (74-87). Un triple estratosférico de Basile y una cesta desde la zona de Martin Rancik tiraron a la lona al Estudiantes, que sumaba tres partidos seguidos sin conocer la derrota.

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