Baloncesto | Gran Canaria 75 - Estudiantes 76

Garcés da el triunfo a Estudiantes en el último suspiro

Un tiro libre convertido por el panameño Rubén Garcés a falta de cinco décimas de segundo concedió una trabajada victoria en Gran Canaria a un Adecco Estudiantes que parece haber levantado el rumbo tras dos triunfos consecutivos.

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Un tiro libre a falta de cinco décimas dio el triunfo a estudiantes en Gran Canaria. Se revitaliza el estu con dos triunfos seguidos y ven peligrar los canarios su participación en la Copa por culpa de los pésimos porcentajes de acierto en lanzamientos triples (3 de 22 intentos) y tiros libres -en el último cuarto únicamente sumaron uno de ocho-.

Sin embargo, la clave llegó poco antes. Sendas canastas de tres puntos de Sergio Rodríguez y Carlos Jiménez en los dos últimos minutos de partido devolvieron opciones a los madrileños, quienes afrontaron este final con la cabeza más fría que su rival. Roberto Guerra dispuso de cuatro libres para sentenciar, pero falló tres.

En un inicio de encuentro igualado, tan sólo la aportación de Iker Iturbe rompió la iniciativa de un equipo canario que basó todo su juego en las posiciones interiores. McDonald y Hernández-Sonseca supieron imponerse en los primeros diez minutos a la pareja Garcés/Patterson.

Pese a todo, la ventaja correspondía a Estudiantes (15-21). Los consejos de Pedro Martínez dieron resultado, y la imagen del Gran Canaria fue muy diferente en el segundo cuarto. Con una defensa más asentada y un ataque menos previsible, los locales fueron, a base de un encomiable esfuerzo, recortando la renta de los del Ramiro de Maetzu (28-27, minuto 15).

Correcalles

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La vuelta a cancha de su quinteto titular devolvió al conjunto peninsular la iniciativa, pero sin la misma contundencia del anterior. Así, un solo punto mantenía al Adecco por delante en el marcador al empezar un tercer cuarto en el que Guerra y Gonzalo Martínez, como protagonistas, devolvían la ilusión a unos aficionados canarios que disfrutaban con las virtudes de su equipo.

Pero todo fue un espejismo, puesto que Garcés y, sobre todo, Patterson seguían aprovechándose de los problemas por personales de los hombres altos adversarios. El correcalles estaba servido y sólo los más listos podrían sacar provecho. Y ahí estaba el tinerfeño Sergio Rodríguez para ratificarlo. Un triple suyo (70-71) abrió el camino del triunfo para su equipo en un final en el que los tres tiros libres fallados por Roberto Guerra fueron determinantes.

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