Baloncesto | Jesús Iradier, pintor olímpico

"La pintura es un relax idóneo para el deportista"

Expone estos días en Madrid

<b>MAGO DEL COLOR. </b>Jesús Iradier posa entre dos de sus obras.
Martín Tello
Actualizado a

Calidad en el trazo y riqueza cromática. Esas son las características del pintor Jesús Iradier, un día deportista famoso merced a su notable técnica y excepcionales cualidades atléticas. No fue cosa de colgar las botas y coger el pincel. Al contrario: mientras jugaba profesionalmente al baloncesto en Bilbao y Barcelona estudié a fondo pintura y dibujo. Llevaba en la sangre el amor al arte, porque en mi familia había precedentes, como mi bisabuelo Manuel Iradier y Bulfi, que alcanzó notoriedad como explorador en la Guinea Española y también fue pintor.

Internacional en 75 ocasiones (Juegos Olímpicos de Múnich 72, Mundial de Puerto Rico 74, Europeo de Belgrado 75...), Jesús Iradier fue quizá el mejor alero español en los años setenta. Aunque madrileño, su carrera deportiva transcurrió casi siempre en otras ciudades: Kas (Vitoria y Bilbao), Barcelona, Manresa, Estudiantes, Helios Zaragoza, Cava Albacete...

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Disputé nada menos que 18 ligas nacionales, a las órdenes de muchos entrenadores. De todos ellos guardo especial recuerdo del norteamericano Lester Lane, que moriría de infarto durante un partido. Era una persona excelente en todos los sentidos, señala Iradier, que conserva una apariencia física envidiable. Vive recluido en plena naturaleza, en un pueblecito de Cuenca.

Jesús Iradier expone en Madrid (Galería Gaud García de Paredes, 76) y tiene ya una amplia cosecha de premios y muestras, colectivas o individuales. La pintura es idónea para el deportista, ya que relaja mucho y en alta competición deben alternarse las horas de gran esfuerzo con otras de absoluto descanso.

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