Europifia del Madrid
Cedió 20 puntos al Cibona y luego no completó la remontada

Durmió durante los primeros 18 minutos (19-37), empezó a desperezarse en los diez siguientes (43-57) y batalló con la intensidad necesaria los once siguientes (69-68), pero le sobraron 25 segundos. Aquella bandeja de Mous Sonko había colocado por primera vez arriba al Real Madrid, le había puesto silueta de milagro a lo que había sido esbozo de tragedia, pero sobraron 25 segundos. En ese plazo, Zizic redondeó su papel de verdugo, rompió una vez más la defensa madridista (69-70) y le dio al Cibona lo que había merecido: el triunfo. El Real aún tuvo nueve segundos para arreglarlo, pero Bullock falló el último tiro, precipitado, lejano. Esta vez no hubo noche feliz e inspirada para Sweet Louis, gran protagonista durante las últimas semanas en la ACB.
Patinazo grave del Madrid en el arranque de la Euroliga, donde se pagan caros los errores en casa. El Cibona hizo un encuentro muy serio tanto en ataque como en defensa y, sobre todo, entró mucho antes en el partido, mantuvo la concentración desde el primer al último segundo.
Desorden.
El Madrid acusó mucho la baja de Bennett, que intentó ayudar pero hubo de retirarse porque se resintió de la lesión de tobillo. Además de la apatía defensiva, el gran lastre del equipo fueron los balones perdidos, que provocaron grandes lagunas en anotación. Sólo una canasta en los cinco minutos iniciales del partido y ningún punto en los cuatro primeros minutos del tercer cuarto. El Cibona, en cambio, producía desde el perímetro, con altísimo porcentaje en los triples, y producía dentro, con Zizic desbordando la defensa interior blanca.
A los 9 minutos el Cibona había abierto ya brecha de diez puntos (5-15). Siempre a remolque, Maljkovic maniobró a la desesperada intentando cortar la sangría, pero el Cibona se mantuvo firme. La cuarta personal de Zizic, sin embargo, varió por completo la situación. De 43-57 (min. 29) se pasó a 52-57 en un sólo minuto y el Madrid recobró la esperanza. La reacción, en efecto, se consumaría, avanzado ya el último minuto del choque: 69-68. Pero aquella sería la primera y única ventaja madridista. Nadar para morir en la orilla.
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Reyes: "Doble decepción"
El pívot madridista Felipe Reyes fue uno de los pocos destacados en su equipo, pero manifestaba su tristeza al final: No se puede regalar una ventaja de veinte puntos al contrario. Al final hemos pagado esa falta de eficacia defensiva. El jugador español añadió: En la Euroliga las derrotas en casa tienen valor doble, así que la decepción también lo es. Queríamos empezar esta competición agradando al público y no fue así.




