Agassi, gran atracción del Masters de Madrid
El estadounidense busca su segundo triunfo en el Rockódromo


Esto ya lo sabemos: en este Masters no están Roger Federer, Lleyton Hewitt, Andy Roddick, Carlos Moyá, Gastón Gaudio y Guillermo Coria. A los americanos, en un torneo americano, les daría igual. Quieren competitividad, adrenalina, emoción. Y el que no quiera jugar, que no juegue: en su derecho está. Y también sabemos que la sombra de ensaladera que proyecta la Copa Davis se extiende sobre el Rockódromo como otro fantasma equinoccial del otoño madrileño. Para eso estamos en la Casa de Campo, a 650 metros de altura. ¿Y qué...?
Y como no está, por ejemplo, Roddick, que aquí no pasó de la segunda ronda en 2003, ya hay un recambio para los que admiran los saques-zarpazos que descuelgan la bola de los focos. Con ustedes, y de vuelta a casa, hecho un campeón, aparece Feliciano López. De vuelta a casa, a la pista que le descubrió en 2002 tras un partido sensacional ante Agassi. De vuelta a casa, Feliciano ya no es más ese jovencito talentoso de extraordinaria pinta atlética, que parecía emerger de la Pasarela Cibeles.
Ayer, Feli demolió a Cañas y fue campeón en Viena. Y como Hewitt ha vuelto a olvidar Madrid, ahí aparece Ferrero jugándose en cada golpe su tarjeta para la Masters Cup de Houston. Y por cierto: Ferrero, por si alguién no lo recordaba, fue campeón de este mismo Masters, en este mismo Rockódromo: exacto, en la altura y en la pista dura de la Casa de Campo.
Ferrero ganó la final de 2003 a Nicolás Massú, flamante campeón olímpico. Pues tampoco Massú ha faltado a la cita. Como otros gigantes, seres inhumanos que saben arrancar de las pobres bolas la luz del día y las últimas pelusas: Marat Safin, Greg Rusedski, que ha bombardeado Tokio.El juego sedoso de Tim Henman, revés cortado, voleas delicadas, no suena como un estallido: es una sinfonía londinense de Hampton Court.
Dios salve al rey. Porque el rey, el primer rey de este Masters, no ha fallado y está en Madrid. Hay un run-run entre la clase periodística en busca de entrevistas y hay una expectación desmesurada cada vez que asoma un señor calvo por una pista de entrenamiento en el Rockódromo. Hay que ver a ese señor calvo, porque él es el maestro y él es el Masters.
Es posible que este Masters acabe ganándolo un sacador, con un cañón zurdo como el que tienen, por ejemplo, Greg Rusedski o Feliciano. Pero él está en su reino, en su pista, en su salón del trono del Rockódromo. El, ese señor calvo, es el rey del Masters Series de Madrid. Dios salve al rey, Dios salve a Andre Agassi.
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El madrileño Tati Rascón se convirtió ayer en el décimo jugador español en entrar en el cuadro final del Masters Series de Madrid. Rascón se impuso en su último partido de la fase previa al italiano Filippo Volandri por 6-7, 6-3 y 6-4. Los otros nueve españoles particantes en este torneo son Juan Carlos Ferrero, Tommy Robredo, Feliciano López, Fernando Verdasco, Albert Costa, Rafael Nadal, David Ferrer, David Sánchez y Alex Corretja. Esta será la tercera edición del Masters de Madrid. En 2002 se impuso Andre Agassi, mientras que en 2003 ganó Ferrero.



