Supercopero Bodiroga
Una genialidad del as serbio apuntilló al Real ante el Barça

No diga título, no diga genio: diga Bodiroga. La temporada 2004-05 ha comenzado como terminó la anterior: con título para el Barcelona. Ayer fue la Liga, esta vez la Supercopa. Y siempre, el alero serbio como protagonista. Con la marcha de Femerling y Varejao el Barça ha perdido fuerza en su juego interior, pero sigue siendo un gran equipo. Le queda Fucka, le queda Navarro, le queda Dueñas... le queda Bodiroga. Y fue éste quien puso la rúbrica, la puntilla, a un partido que el Madrid tuvo dos veces ganado y dos veces perdió.
Primero fue cuando Dejan forzó la prórroga, con la suerte de los campeones. Había hecho lo que nunca debe hacer un jugador, quedarse protestando una falta sin bajar a defender, pero el pecado resultó virtud porque Elmer Bennett perdió el balón en el contragolpe madridista y, como palomero, Bodi logró una bandejita fácil.
Clave.
Lo que pudo ser un +6 para el Real a falta de un minuto quedó simplemente en +2 (66-64), que luego el propio Bodiroga y su camarada Fucka, con tiros libres, dejaron en el 66-66 que abría la prórroga. Y en el suplemento, cuando el Madrid tenía otra vez la victoria en el bolsillo (75-74 a falta de 11 segundos, con saque de fondo a su favor), Bodiroga se vistió de mago, robó el saque y logró la canasta ganadora entre una nube de contrarios. El Madrid aún tuvo un ataque de 8 segundos para solventar el desastre, pero Bullock falló el último lanzamiento y la Supercopa quedaba en manos del Bodibarça.
Como pequeño consuelo, a Maljkovic y sus jugadores les queda la evidencia de que el Barcelona, este año, está a su alcance. Pese a la ausencia del lesionado Felipe Reyes, el Madrid pudo vencer. De hecho, regaló la victoria, no supo ganar. Elmer Bennett, líder del conjunto, tuvo una actuación horrenda, estuvo nervioso como un crío y falló tiros y pases cruciales. La hegemonía barcelonista, pues, ya no es indiscutible, como los dos años anteriores. Pero eso, claro, también lo sabe el Barça, que se reforzará con algún pívot.
El partido tuvo mucha emoción, aunque no excesiva calidad. Ambos conjuntos son similares: mejor su juego de perímetro que el interior. Pero hay una diferencia notable: los pívots del Madrid son muy veloces, así que el equipo puede, y lo hace, jugar al contraataque. El Barça, en cambio, tiene torres pesadas (Dueñas, Marc Gasol), le falta la quinta velocidad. A cambio, está más conjuntado, tiene talento a raudales y, desde luego, tiene a su majestad Dejan Bodiroga, emperador del planeta FIBA en la última década. Dejan es el Daneu, el Korac, el Belov, el Meneghin, el Corbalán, el Oscar Schmidt, el Petrovic del momento.
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Reyes, reservado por precaución
Felipe Reyes fue el gran ausente de la final de la Supercopa, ya que el preparador madridista, Boza Maljkovic, optó por no utilizarle para evitar agravamiento del esguince de tobillo izquierdo que sufrió el jugador en la semifinal contra el Tau. A falta de un diagnóstico definitivo parece tratarse de un esguince leve y Felipe, sin vendaje especial, hizo el calentamiento y carreras antes del partido de ayer contra el Barcelona. Notó algunas molestias que aconsejaron dejarle al margen del choque por precaución.




