Atenas 2004 | España 76 - Serbia Montenegro 68

La dureza de los serbios tampoco frena a España

Quinta victoria consecutiva frente a los campeones del mundo

<b>¿HAY ALGUIEN AHÍ? </b>Garbajosa y Carlos Jiménez cierran la progresión de Bodiroga.
MICHAEL CONROY
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Esto son los Juegos Olímpicos. Y por esa sola razón, Pau Gasol quiere jugar todos los partidos. Y ganarlos, por supuesto. Serbia, léase Yugoslavia, quiere ganar siempre: en los Juegos Olímpicos, al dominó y bebiendo aguardiente. Proposición imposible de conciliar: si Gasol quiere jugar y ganar siempre, y Serbia odia la derrota más que la misma muerte, ayer tocaba palo gordo para alguna de estas dos personas físicas y/o jurídicas. Y como esto son los Juegos Olímpicos, y esto es España, el garrotazo se lo llevó Serbia. España ya es matemáticamente primera del grupo A y puede racionarse mañana ante Nueva Zelanda. Si España cae ante los kiwis, los también llamados Tall Blacks, Los altos de negro, Serbia estará fuera de combate. Ojo: No sé cómo se juega a perder, advierte Mario Pesquera.

¿Hemos dicho que Serbia se llevó un palo? Bueno, pero más bien, el garrotazo en la estricta acepción del término le cayó al señor Gasol Sáez, don Pau. Mentalmente, Pau llegó al partido un poco tarde: cero puntitos en el primer tiempo y 0/2 en triples. Pero en el minuto 33, cuando Gasol iba cogiendo el ritmo, Dejan Tomasevic desató una escena insólita.

Agresión

. Serbia ganaba por 51-52, tras la mejor racha de Radmanovic, el vago tirador de Seattle Sonics, cuando Tomasevic acechó una jugada interior de Gasol. El pívot del Pamesa descargó un mamporro, una agresión directa, sobre la nariz dolorida del sultán catalán. Gasol se fue al piso tan en estado de shock como Foreman ante Ali en 1974, en Kinshasa. Pero Pau se levantó un poco antes que Foreman y se fue a por Tomasevic, que había sido cargado con falta antideportiva, la cuarta de su cuenta. No se armó del todo, porque apareció uno más grande que los duelistas: Dueñas se interpuso entre Tomasevic y Gasol, y el orden quedó restablecido.

Rebelión Pau.

Como suele ocurrir cuando le pasan estas cosas, Gasol se rebeló. Ese 51-52 que tenían los ex yugoslavos fue la última ventaja de la actual Serbia y Montenegro. El parcial de los últimos siete minutos fue de 25-16 para el mejor equipo de este torneo olímpico: España. Eso de mejor equipo del torneo lo dijo Zelimir Obradovic, seleccionador serbio. Y lo suscribe Alejandro Delmás. Pero...

En una injusta crueldad indigna de los tiempos que corren, el mejor equipo de estos Juegos, la Armada Invencible de Gasol y Pesquera puede tener que irse a un triste partido con el séptimo puesto por objetivo. Podría ocurrir que España remate el grupo con cinco victorias (12-0 con las siete de preparación) y, de perder el cruce de cuartos, se viese en esa pesadilla de luchar por la ignominiosa séptima plaza. Es una decisión increíble de la FIBA que penaliza al primero de este Grupo A y deja abierta al segundo clasificado, si es que pierde su cruce, la espita del quinto puesto.

Ganar cinco partidos seguidos en un torneo olímpico debería dar derecho a algo más que jugarse la vida en 40 minutos de sudor, angustia y tensión. Eso es lo que espera a España en el cruce de cuartos de final. Pesquera no sabe a qué santo encomendarse. No quiere verse con la temible banda lituana, pero mucho menos con Estados Unidos. Sostiene que a Grecia no habrá quien le gane en ese cruce y prefiere que le toque Puerto Rico. No porque sea cómodo, sino porque es el que menos fastidioso veo de todos, medita Pesquera en voz alta.

Sea como sea, el equipo español de baloncesto es ahora mismo un bosque animado de árboles móviles, más o menos gigantes, que se mueven al unísono en zona de ajuste, en zona mixta o en defensa individual. En ese bosque se perdió el lobo serbio, reducido a las iniciativas de Dejan Bodiroga, Drobnjak, Radmanovic y poco más.

Van cinco.

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Sin Stojakovic, Divac y Rebraca, no les queda mucho más equipo. Valioso, importante, pero insuficiente esta vez contra España, como en las cuatro confrontaciones anteriores. Increíble pero cierto: España le ha ganado sus cinco últimos encuentros al vigente campeón del mundo.

La roca-selección que ha compactado Pesquera sesteó durante el primer tiempo (18-14, 25-17, 31-31), con Gasol buscando un despertador. El despertador sonó cuando Tomasevic bajó la zarpa. Ahí, el impacto de la adrenalina que corría desatada por las venas de Gasol anegó el partido. Los serbios, exhaustos y sin juego interior se perdieron en el bosque del lobo. Tomasevic, Drobnjak y Radmanovic no acabaron el partido, en el bosque del lobo español. Cuidado con Caperucita en el cruce.

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