España cumple con el guión
Ha registrado la derrota con la que ya contaba de antemano frente a los Estados Unidos (71-58)
España sigue el guión previamente establecido para los Juegos Olímpicos con absoluto rigor y una vez sellado el pase a cuartos, ha registrado la derrota con la que ya contaba de antemano ante los Estados Unidos, el equipo femenino más poderoso del mundo, al que incluso ha discutido sobre la pista durante casi treinta minutos.
La selección de Vicente Rodríguez, que incluso ha mejorado las previsiones al clasificarse para la carrera por las medallas sin un solo fallo en los tres primeros encuentros, ha luchado y jugado con absoluta convicción. Ha perdido, sí, pero su sello de garra, pundonor y orgullo ha quedado más que a salvo.
El bloque de Van Chancellor acostumbra a aumentar progresivamente la intensidad de su juego. Sus primeros cuartos forman parte casi del calentamiento. Es más, ante selecciones como la coreana y algunas de semejante nivel ha cerrado el parcial del primer periodo por detrás para luego empezar a marcar diferencias en el siguiente.
Tamika Catchings abrió el choque con diez puntos en otros tantos minutos mientras España, aparentemente nerviosa, perdía balones en zonas del campo donde una defensa nunca debe recuperar la posesión, muy lejanas del aro. También el inicio de los sistemas terminó frustrado en varias ocasiones por la intranquilidad de las españolas.
Toma de contacto en el primer cuarto
Pero las estadounidenses, en definitiva, volvieron a convertir el cuarto de salida en una toma de contacto más o menos de protocolo (19-16). Es posible que España sea la selección más respondona que ha encontrado hasta ahora el conjunto norteamericano.
Amaya Valdemoro habituada al ritmo y el físico de las jugadoras americanas gracias a su experiencia en las Houston Comets de la WNBA, la NBA femenina, empezó a soltar la muñeca justo al final del primer cuarto. Envió dos triples sobre el aro del verdadero 'Dream Team' seguidos por una celebración enrabietada, pero concentrada, y espoleó al resto de la selección hispana.
De hecho, el equipo de Vicente Rodríguez ganó el parcial del segundo cuarto (12-13) y entró al vestuario convencido de que la sorpresa podía saltar también en el torneo femenino, como había saltado el primer día de la competición masculina gracias a Puerto Rico.
Defensa de altura
La defensa española rayó a una gran altura en los segundos diez minutos. Un equipo que contiene a baloncestistas con la calidad de Lisa Leslie o Sheryl Swoopes tiene que defender mucho y muy bien. Exactamente, lo que hizo el combinado hispano.
Le faltó completar la jugada con mejores porcentajes ofensivos. El tremendo esfuerzo para recuperar la bola murió demasiadas ocasiones en bandejas ingratas que no quisieron entrar o en tiros bien seleccionados, aunque poco afortunados. De cualquier forma, el 31-29 del intermedio respondía por las españolas.
Las mujeres de Van Chancellor, por su gran potencial y, quién sabe si también por temor a que sucedería algo parecido a lo que le ha ocurrido al equipo masculino, imprimieron un nuevo acelerón al partido nada más regresar a la cancha.
Derroche de casta
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La primera brecha considerable del choque iluminó el tanteador (45-37 m.27). El derroche español, con o sin diferencia, merecía un sincero aplauso porque la capacidad física de las estadounidenses abruma a todos los equipos del mundo.
Sin perder la cara, con la cabeza bien alta y todas sus opciones intactas, España peleó el último cuarto sin escatimar un gota de sudor y tuvo a las americanas en jaque hasta la bocina. España perdió, perdió un partido imposible. Sólo eso.



