Aquiles de España
Gasol sufre del talón, pero más padecen los médicos antidoping detenidos por el FBI

España empató el partido a falta de seis minutos. A 55. Georges Garbajordan, antes Jorge Garbajosa, se inventó una jugada de 2+1, pero falló el tiro libre. El rebote lo cazó Gasol, entre tres mil italianos. Bueno, en realidad eran tres, pero parecían tres mil por cómo defendían y los palos que daban. Gasol se colgó del aro: 55-57 y arrivederci. De ahí hasta el final, paseo, banda y música. El pueblo aullando ¡que bote la Reina!, gritos de ¡Rudy, Rudy! y suspiro general: ganar había sido como el parto de King Kong; una cosa dificilísima y monstruosa.
¡Ah, Italia! Ayer se confirmaron varias cosas. Una, que en sus escuelas enseñan catenaccio antes que a leer y escribir, y así se explica que jueguen patrás hasta a la petanca. Dos, que ante ellos es imposible hacerlo bonito. Y tres: nunca se ríen, ni siquiera mi ídolo, Gian Marco Pozzecco, el novio de la voleibolera Cacciatori. ¡Si es que Dios le da dientes al que no puede comer! Servidor se pone de novio de la Cacciatori (bueno, con la ayuda de algunos amigos, para que engañarnos) y me paso el partido contándoselo al contrario: cuando vuelven a la tierra estamos 12 a 77. ¡Esclavos del sistema, gente sin imaginación, porca miseria!
El Paurtenon Gasol llegó al descanso. Se jugó a media mañana, pero no se había dormido; es que le duele el talón de Aquiles: Gasol, Aquiles de España. Y un gemelo. ¡Lástima que Gasol no tenga un gemelo en serio! España sería oro, incienso y mirra y los Gremlins de Memphis coleccionarían anillos a lo Raúl. Pau está fastidiado, pónganle una vela a su virgen favorita, y le costó entrar en juego. No es grave, pero lleva los tobillos envueltos que da miedo verlos. Desde aquellos talones de Camacho y Gescartera no ha habido en España talones más preocupantes. Pero si será grande el tío que al descanso llevaba 2 puntos y acabó con 16, a uno de Garbajordan, máximo anotador con 17.
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Cochinillo para los yanquis. Nada más acabar el partido, los enviados especiales de AS nos topamos con la noticia del día: el FBI detuvo a tres médicos de la AMA (Asociación Mundial del Dopaje) que pretendían llegar hasta el equipo olímpico de atletismo yanqui y someterle a unos controles. Puesto que el control no se pasó, nos preguntamos si habrá que readmitir a Kenteris y Thanou. El episodio confirma que los yanquis hacen lo que les da la gana en cualquier parte del mundo, y luego se enfadan porque les pitan: les van a acabar tirando un cochinillo. Sobre el particular, los griegos filosofan como es habitual en ellos. Un mando del orden olímpico nos comentó: Los americanos han venido aquí con sus empresas de seguridad y sus métodos adelantadísimos y nos han enseñado cómo debemos protegernos pagando. El hombre calcula que la factura que Grecia pagará a los especialistas yanquis por velar por la seguridad de estos Juegos será centenaria en dólares.
Y, bueno, en materia de medallas seguimos peor que en Eurovisión: los 31 del mundo, en el ranking. Pero hoy quizá Paquillo u otro se equivoque y acabe entre los tres primeros. En nombre de la delegación española les pedimos un favor a la organización olímpica: al español que gane medalla, que nos lo acompañen al podio, que igual se pierde. Gracias.



