Atenas 2004 | Italia 63 - España 71

España rompe la coraza italiana y sigue imbatida

Los azzurri dominaron a base de triples, pero les faltó fondo

<b>Récord</b>. Nueva marca de  victorias seguidas (10) de la Selección.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Un torneo olímpico es como un microcosmos o un curioso acuario. Y en ese microcosmos habitan transatlánticos acorazados, como la actual España, e incluso el Queen Mary II estadounidense, tan lujoso como descuidado. Dentro de ese microcosmos hay también una organizadísima flotilla de pateras bucaneras, que operan como una sola entidad y que tiene un nombre temible: Italia. La Italia que es capaz de proponer un partido nuevo cada dos minutos. La Italia que solo se entrega como un honorable caballlero de la más honorable sociedad italiana: el cuchillo calabrés entre los dientes y tirando tajos hasta el fin.

Pau, frenado. Esta Italia fue capaz, entre otras cosas, de dejar a Pau Gasol sin anotar una sola canasta en juego hasta el minuto 28. Divide el campo en cuadrículas, optimiza todo esfuerzo y todo recurso, y pelea cada canasta como los piratas de Emilio Salgari. Pero en baloncesto, en esa clase de combates, las flotillas lo pasan mal: al final casi siempre gana el acorazado. Para que no sea así, éste tiene que toparse con un iceberg: como el Titanic. O que le echen encima media Armada Real británica: como el Bismarck. Por ahora, en la proa del gran orgullo de la armada olímpica española, el capitán Gasol podría decir al aire del Pireo lo mismo que Di Caprio-Jack Dawson en la proa del Titanic: Soy el rey del mundo. Balance de 10-0 (decena de triunfos, ninguna derrota) desde que empezó la preparación, incluido el 3-0 que ya va en Atenas. Se ha batido el récord de triunfos consecutivos establecido el año pasado con Moncho López, que ganó cino partidos del Preeuropeo y cuatro amistosos posteriores.

Básicamente, jugar contra Italia es un tormento. Ellos se dejan los trajes Armani en el vestuario y para jugar se visten de sicilianos o calabreses. O de Meneghin: según convenga. Plantearon una zona-colapso para ahogar a Gasol, que apareció con vendaje para protegerse de una tendinitis en el Aquiles.

Cepo. Parecía que esa zona de ajuste 2-1-2, con un eje de diamante, la habían dibujado, todos juntos, Rubini, Gamba, Meneghin y Recalcati. Una inteligente cárcel de astucia y malas intenciones diseñada contra el mejor jugador de Europa. Pau Gasol, claro. Consciente de que su ataque son los tiradores de tres y poco más, Italia, que no mete ni 69 puntos de media, defendía al límite para reducir la anotación española.

Con Navarro bajo mínimos, España era incapaz de abrir el campo. Gasol no podía moverse, ni casi recibir el balón. Sólo anotó dos tiros libres. Así, Italia y sus tiradores largos mandaron hasta casi el descanso: 17-22 (primer cuarto), 22-31. Y Gasol, sentado desde el minuto 12. Pesquera comprendió el peligro, sacó a Dueñas para hacer de Gasol, y puso a su lado a Felipe Reyes. Marconato y Chiacig seguían defendiendo y pegando como contra Gasol, cuando en realidad estaban estrellándose ante Dueñas, que doblaba un pase tras otro a Reyes. Cuando dejaron solo a Dueñas, éste acertó con dos canastas. Volvió Gasol, protegido por Dueñas, para ocupar los mismos huecos que Reyes. España pasó al frente en el descanso: 35-33. Y vino un partido nuevo, envuelto en tretas.

Pesquera había leído bien la zona italiana. Tan feliz, emprendió la segunda parte con el mismo equipo y las mismas intenciones: Gasol a la sombra de Dueñas. Torres no tan gemelas. Sólo que Italia salió defendiendo a hombre. Nada de zona: leña, velocidad, triples... y 0-10: 35-43. Pesquera pidió tiempo, claro. Y sentó a Dueñas. Entonces, Italia salió del banquillo... de nuevo con la zona. Fortuna para España: Rodrigo de la Fuente atinó en ese momento con un triple providencial más otra canasta importantísima: 5-0. 12 o 14 puntos de ventaja para Italia hubieran sido un abismo. Justo ahí, España empezó a doblar el guante de hierro azzurro. Garbajosa atacó la zona y los tableros italianos como una fiera y en el minuto 28, Gasol logró su primera canasta, en una tormenta eléctrica de tensión: 44-47.

Faltas. En la espesura se repartía sin piedad, pero en la flotilla italiana ya abrumaban las faltas y las descargas que desplaza el tonelaje español: el 51-55, tras triple de Basile (min. 33), fue la última ventaja azzurra. En tres minutos más, con Gasol y Garbajosa lanzando por los aires a los italianos que se les colgaban de los brazos, España firmó un 10-0 y acabó con los corsarios de Meneghin y Recalcati. Billete a cuartos de final y primer puesto casi garantizado. No sé si esto es un transatlántico o algo mucho mejor: un transatlántico de oro. Pero que no sea el Titanic, por favor.

Noticias relacionadas

Un talismán de nivel regio

La Reina Sofía presenció en directo el partido de baloncesto contra Italia, acompañada por el secretario de Estado, Jaime Lissavetzky, y el vicepresidente de la FEB, José Luis Sáez. Los deportistas españoles afirman que Doña Sofía les da suerte como espectadora, y ayer se confirmó esa tradición para Gasol y sus compañeros.

Te recomendamos en Más Baloncesto

Productos recomendados