Atenas 2004 | España 87 - Argentina 76

Recital español ante el subcampeón del mundo

Gasol (26 puntos, 8 rebotes) lideró el éxito contra Argentina

<b>IMPARABLE. </b>Andrés Nocioni se ve desbordado ante un mate de Gasol.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

El Dream Team de Atenas es España, y uno lo siente por Mario Pesquera, que fue alférez de complemento en los años 70, y que tiene en sus manos un juguete tan inmenso como maravilloso. Y que, como todo buen entrenador, pone las orejas tiesas y te llama cosas cariñosas y poco traducibles cuando le recuerdas lo que hay. Y cuando lo que hay es un ensueño de equipo, la selección soviética de los años 80 en versión Siglo XXI: un diluvio rojo de centímetros y pasión sobre el resto del torneo olímpico.

Iremos a los hechos que tan poco gustan a los entrenadores. El mismo Magic Ginóbili, figura en los San Antonio Spurs de Tim Duncan, sostiene que es dificilísimo tirarle a un equipo tan grande como Espa bajo su canasta se te apaga la luz. En fin, los hechos.

En alza.

En el Helliniko de Atenas, España le ganó a Argentina por tres puntos más (11 ahora, 8 entonces), que aquella última victoria amistosa (?) de Madrid, con 15.000 espectadores empujando a la selección en Vista Alegre. Argentina es subcampeona del mundo. Ginóbili es Ginóbili. Scola y Nocioni pueden saltar a una pista de la NBA cuando quieran. Pepe Sánchez llegó a mover el balón en los Sixers de Filadelfia. Pero ante España se difuminó ese espléndido equipo, que lee los partidos como nadie, que da lecciones de pase, passing game, y que en el Mundial Indianápolis fue capaz de marear a Estados Unidos y a la mejor Yugoslavia. Esa victoria sobre Estados Unidos fue, al mismo tiempo, la primera derrota de una selección de la NBA en cualquier competición oficial. Básicamente, ese equipo que abatió el orgullo yanqui es el mismo que chocaba con España.

España cerró el partido en las narices de Argentina con un destrozo para el orgullo de los albicelestes: 37-17 en los últimos trece minutos, cuando, con el 49-58 del minuto 27, la cosa española se ponía bastante fea. Lo curioso que tiene este Dream Team español es que a cada uno le va administrando su propia medicina.

Recursos. Contra la chulería de los serbios, España saca furia. Contra las murallas chinas, aparecen torres. Contra el canon clásico de los argentinos, más su garra, más sus artimañas, surgió un e-qui-po en el que cinco jugadores anotaron 10 o más puntos: De la Fuente, Calderón, Garbajosa, Iturbe... y Gasol, naturalmente. Gasol: 26 puntos, ocho rebotes y cinco tapones estratosféricos en 31 minutos de juego. A eso se le llama dominar un partido. Pregunten a Ginóbili, pregunten.

Pueden preguntar también al equipo técnico de Estados Unidos, que estaba en la grada con Larry Brown al frente. Brown, admirado, intentaba diagramar el juego español con la ayuda de Doug Collins, Popovich y Roy Williams. Hablamos de entrenadores que atesoran anillos de la NBA, campeonatos la NCAA, que han dirigido los mejores años de Jordan.

Detalle: entre los anotadores con más puntería no estuvo Navarro. Pues miren, andaba defendiendo como un poseso a Ginóbili, que consiguió sus dos primeros puntos en el minuto nueve... y con dos tiros libres. Cuando un jugador se concentra y sufre en defensa como lo hizo el delicioso escolta del Barcelona, el rendimiento en pista ofensiva se pone duro. Es muy difícil mantener los porcentajes de acierto en tiro.

A los ocho minutos, España había encerrado a Argentina en un corralito humillante: 23-12. Navarro cazaba a Ginóbili y Gasol martirizaba en los dos aros a los subcampeones del mundo. Argentina puso remedios desesperados: presión furiosa (con faltas en aumento), hiperextensiones móviles de Scola que abrían huecos y cierto despiste ofensivo de España: 35-40 en el descanso, con 17 puntos de Scola.

Tras el intermedio se abrió un combate sordo, un pulso en el que el peso específico de las baterías españolas iba doblando y castigando las trincheras argentinas: 45-50, 49-58... y 58-58, con triples clave de Garbajosa y De la Fuente. Del 58-60 del minuto 30 se saltó al 58-63: Scola. Pero ahí murió Argentina.

Vuelve Pau. Reapareció Gasol, dosificado con tres faltas. Eliminó a Oberto y Wolkowisky, y las últimas reservas argentinas se fueron a paseo bajo canastas de Gasol como explosiones alargadas y los triples matadores de Iturbe, De la Fuente y Garbajosa. 37-17 en trece minutos. Argentina se murió de pie a la misma hora en que Estados Unidos sufría un tormento y España soñaba despierta. Nuestro equipo queda como único equipo invicto del grupo A, cuya dureza y tremenda igualdad se ha confirmado tras sólo dos jornadas. ¿Hay equipo o no hay equipo?

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Pau apuntilló la gran faena

Empezó botando bajo la canasta española, como un base driblador, y acabó con un mate inapelable, un obús, tras recibir de Iturbe un magnífico pase de vuelta. Pau Gasol puso la puntilla en la faena triunfal del equipo español con una gran jugada personal.

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